RESUMEN
Las aproximaciones a las teorías contemporáneas apuntan a desvelar, cómo la filosofía y las ciencias sociales se instituyeron sobre la base de un discurso de universalidad y desarrollo, ocultando el lugar de enunciación sobre el cual se erigía gran parte del conocimiento. Ese discurso de universalidad y desarrollo básicamente ha consistido, en una continuidad colonial y colonialismo de asentamiento como se verá en el desarrollo del presente artículo. Considerando el caso de José Félix Angulo, un agente de tránsito agredido por un transeúnte en la ciudad de Cali, se articulan algunas de las principales Teorías Contemporáneas que llegan para cuestionar las estructuras racistas, clasistas y patriarcales como formas de opresión y subordinación de grupos históricamente marginalizados en las sociedades actuales. Aunque claramente, el evento ocurre en el contexto colombiano y en una ciudad específica, lo que se quiere mostrar en realidad es, cómo la conducta del transeúnte haría parte de un orden mucho más amplio y generalizado, que va, desde las prácticas racistas más cotidianas hasta las más sofisticadas e invisibles en un contexto sociocultural de gran escala. Hay que indicar por lo demás, que la escritura del presente artículo se da en el marco de unos estudios de doctorado, apelando a la perspectiva lingüística de Van Dijk, quien ha estudiado el fenómeno del racismo discursivo en España y América Latina, y cómo éste es un potente artefacto de reproducción de la desigualdad.
Palabras clave: racismo, lenguaje, identidad, poder, análisis crítico del discurso
ABSTRACT
Approaches to contemporary theories aim to reveal how philosophy and social sciences were established on the basis of a discourse of universality and development, hiding the standpoint from which much of knowledge was built. That discourse of universality and development has basically consisted of a colonial continuity and settler colonialism, as will be seen in the development of this article. Considering the case of José Félix Angulo, a traffic officer attacked by a passerby in the city of Cali, some of the main contemporary theories are brought in to question racist, classist, and patriarchal structures as forms of oppression and subordination of historically marginalized groups in today’s societies. Although clearly, the event takes place in the Colombian context, what is really intended to show is how the pedestrian’s behavior would be part of a much broader and generalized order, ranging from the most everyday racist practices to the most sophisticated and invisible ones in a large-scale sociocultural context. It should also be noted, moreover, that the writing of this article takes place within the framework of doctoral studies, drawing on Van Dijk’s linguistic perspective, who has studied the phenomenon of discursive racism in Spain and Latin America, and how it is a powerful tool for reproducing inequality.
Keywords: racism, language, identity, power, critical discourse analysis
RESUMO
As aproximações às teorias contemporâneas apontam para revelar como a filosofia e as ciências sociais se instituíram com base em um discurso de universalidade e desenvolvimento, ocultando o lugar de enunciação sobre o qual se erguia grande parte do conhecimento. Esse discurso de universalidade e desenvolvimento, basicamente, consistiu em uma continuidade colonial e colonialismo de assentamento, como será visto no desenvolvimento do presente artigo. Considerando o caso de José Félix Angulo, um agente de trânsito agredido por um transeunte na cidade de Cali, articulam-se algumas das principais Teorias Contemporâneas que surgem para questionar as estruturas racistas, classificistas e patriarcais como formas de opressão e subordinação de grupos historicamente marginalizados nas sociedades atuais. Embora claramente o evento ocorra no contexto colombiano, o que se quer mostrar na verdade é como o comportamento do transeunte faz parte de uma ordem muito mais ampla e generalizada, que vai desde as práticas racistas mais cotidianas até as mais sofisticadas e invisíveis em um contexto sociocultural de grande escala. Vale indicar, além disso, que a escrita deste artigo se dá no âmbito de estudos de doutorado, recorrendo à perspectiva linguística de Van Dijk, que estudou o fenômeno do racismo discursivo na Espanha e na América Latina, e como este é um potente artefato de reprodução da desigualdade.
Palavras-chave: Racismo, linguagem, identidade, poder, analise critica do discurso
DOI del artículo: https://doi.org/10.26620/uniminuto.inclusion.13.1.2026.48-66
Introducción
Este estudio de caso surgió en el contexto de mis estudios de doctorado, para el cual tomé a bien utilizar el análisis crítico del discurso o etnografía de la comunicación, como también la denominan algunos investigadores1. No obstante, como metodología, la etnografía de la comunicación o análisis crítico del discurso propende por desarrollar la relación entre texto y contexto, influenciadas por las estructuras sociales y del discurso y, mediadas por una interfaz socio-cognitiva de definiciones y percepciones subjetivas relevantes de situaciones comunicativas que intervienen en el texto y la conversación. Para van Dijk (2008), lo anterior se hace más explícito en términos de modelos mentales, enfatizando en el uso del lenguaje y el discurso en el que intervienen representaciones sociales, tales como: conocimientos, ideologías, valores, actitudes y normas por parte de los usuarios del lenguaje.
En lo concerniente a la contextualización metodológica para la publicación de este artículo se debe indicar, que con respecto al análisis del caso, la autora le proporcionó una estructura propia para explorar los datos, describir la experiencia vivida por los participantes de acuerdo con la óptica del lenguaje y expresiones; descubrir los conceptos, temas, patrones presentes en los datos, además de los vínculos que le otorgan sentido, interpretaciones y explicaciones en relación al problema del racismo. Como parte del análisis cualitativo, el caso de José Félix Angulo es contextual, y cada dato se articula en sí mismo y en relación con los demás, algo así como armar un rompecabezas. Con todo, la unidad organizacional del texto irá emergiendo en la forma de descripciones, temas, teoría, expresiones y el patrón general de comportamiento y significado que explican la cultura en términos etnográficos.
Ahora bien, si la escritura de este artículo se da en el contexto de unos estudios de doctorado, existe una pregunta subyacente a la razón misma por la que surge el tema de investigación y es, ¿Por qué se opta por el análisis crítico del discurso como metodología para una investigación doctoral? En efecto, para dicho estudio la investigadora se ha planteado como pregunta ¿Cómo se configura la desigualdad persistente en relación a los grupos afrodescendientes en Colombia para el acceso en la educación superior universitaria de la población joven que aspira por un cupo en la universidad? En este sentido, la idea de proporcionar la respuesta a esta pregunta consistió en, hacer un análisis crítico del discurso revisando y documentando las narrativas, que, como configuraciones lingüísticas y vocabulario hábilmente utilizado, vehiculizan el racismo que subordina a los grupos afrodescendientes en Colombia, ya sea en la forma de políticas públicas, documentos legales y jurídicos que reproducen la desigualdad que sobre ellos recae.
1. Posicionamiento de las ideas contemporáneas sobre el colonialismo y la acción de la palabra pública para comprender la realidad
Este estudio de caso empiezó por posicionar las ideas más contemporáneas sobre lo que ha significado el colonialismo en Colombia y lo que significaría descolonizar la mente de una sociedad que, como asegura Rivera (2010), adopta una pose postmoderna y hasta postcolonial, pero que en realidad es una caricatura de occidente que representa, tanto a la clase política como a la intelectual que sostiene, en palabras de la misma autora, una estructura vertical de triángulos sin base, refiriéndose a la acción de la palabra pública que nos permite una mayor comprensión de la realidad.
El caso que aquí comentamos tuvo lugar en la ciudad de Cali, según se informa en el periódico El País, el día 18 de mayo de 2025, en el que un agente de policía afrodescendiente fue agredido por un transeúnte mientras cumplía con su labor de agente de tránsito. Según lo comentó este medio, el agente de tránsito le llamó la atención al transeúnte al cruzar la calle y luego este se lanzó contra el policía con expresiones racistas y clasistas, tales como:
“negro basura”, un “esclavo”, un “pedazo de mierda (…) Te maneja un blanco, hijueputa (…). ¿Sabes qué es lo peor? Yo te pago impuestos”
Si la idea es poder relacionar este caso con mis intereses de investigativos, abordando las teorías trabajadas y poniéndolas en discusión se diría, en primer lugar, que el proceso descolonizador, tal como lo ha narrado el mamo Ramón Gil en “Shekuita o el mal trueno: documental performativo, conflictos ontológicos y descolonización de lo real”, comienza por aprender más, buscar más y desobedecer la “ley de origen”, que hace que vivamos en una mentira y en el engaño de gobiernos poderosos extractivistas en todos los niveles y espacios de relaciones de poder poco imaginadas.
De este modo, las teorías trabajadas me llevaron de manera particular a explorar en otras ontologías, mundos y conocimientos de otro modo, que hacen surgir la disputa semántica en el ámbito político y cultural para configurar una perspectiva propia en relación con las ciencias sociales y humanas en el mundo contemporáneo. Así pues, que, considerando las perspectivas contemporáneas del giro de colonial, del giro ontológico y del surgimiento de perspectivas propias para pensar las configuraciones del racismo cotidiano, esta última como contraposición al conocimiento hegemónico, entonces, habría que apelar a otras nociones de conocimiento más situadas y de corte no humano como las que se sugieren desde la semiótica para concebir otras posibilidades de existencia y de relación en el espacio que habitamos.
Pero, cómo es que este estudio de caso tiene relación con las teorías trabajadas en el curso y cómo es que pueden ser puestas en discusión desde una perspectiva propia para descolonizar el discurso y el lenguaje que se ha incrustado en el devenir de la sociedad colombiana hasta volverse costumbre. Esta pregunta podría ser respondida si nos remitimos a las palabras y conductas observadas en el caso presentado. En referencia, Rodríguez (2010), citando a Nancy Fraser ha asegurado, que el desprecio cultural se imbrica en las instituciones que operan en la cotidianidad para crear lo que ella denomina como “subordinación de estatus”. Este fenómeno, prosigue Rodríguez, genera injusticias políticas, culturales y económicas, se manifiesta primordialmente en la imposibilidad de que el afectado, por ser considerado un paria, indigno de respeto o estima, logre participar plenamente como par en las interacciones sociales y, por tanto, la subordinación que condiciona su pleno derecho a participar en la vida social y política debería ser reparada en todas sus manifestaciones.
Con todo, observemos, que, ante la conducta del agresor, las palabras del agente de tránsito José Félix Angulo, según lo narró el periódico citado, fueron:
“No lloré delante de él porque hubiera sido darle importancia. Pero lo hice en mi casa, callado, recordando que me dijo esclavo (…) El ataque que sufrí fue una ofensa a todos los afrodescendientes (…) No doy pie a que me traten mal. Siempre sonrío y eso los desarma [a los infractores] (…) Digo: Caballero, buenas tardes, ¿cómo me le va? Soy el agente número 466 de la Ciudad de Cali. ¿Me enseña si es tan amable su licencia de conducción? Y ellos reaccionan bien. No sé por qué este señor actuó así (…) Empecé a pensar que perdería mi empleo si tocaba a este hombre. Que mis hijos me dirían que me echaron por irresponsable, que los jóvenes a los que ayudo en mi barrio dejarían de verme como un referente, que los agentes de tránsito quedarían desacreditados ante la ciudadanía. Pensé, incluso, que una reacción violenta reafirmaría los estereotipos de los hombres afro como personas agresivas. La gente iba a decir: ‘Al fin, negro [tenía que ser]”.
Se podría decir, que esta narrativa toma fuerza en el contexto de la teoría semiótica y los estudios del lenguaje para pensar y reflexionar sobre qué es y cómo opera el fenómeno del racismo en distintos espacios y niveles de las interacciones sociales prestando mucha atención a las configuraciones lingüísticas, a la comunicación alfabética y al vocabulario hábilmente utilizado, en un contexto de constante amenaza, vulnerabilidad y subordinación por parte de la mentalidad blanca. Hace falta dejar en claro, que, aunque el agente de policía se encuentre en una condición de autoridad por la potestad jurídica que le otorga la institución policial, lo que prima para el agresor es el hecho de que sea negro.
Y esto se observa en su vocabulario cuando la primera expresión que lanzó sobre el agente es “negro basura, negro esclavo”. De hecho, lo que hace llorar al agente de policía cuando llega a su casa es el recuerdo de tal expresión. Pero como quiera que se mire, la situación o el fenómeno que se deseé destacar aquí, es la manera como opera el racismo cotidiano, el racismo epistémico y la justicia epistémica, considerando las observaciones jurídicas que ha mencionado Rodríguez (2010), en Más allá del desplazamiento: políticas, derechos y superación del desplazamiento forzado en Colombia, vinculadas a la calidad estatutaria de la persona subordinada. En este sentido, si quise articular ciertas teorías ontológicas, performativas o de carácter decolonial tendríamos que seguir escudriñando en las configuraciones lingüísticas, la comunicación alfabética y en el vocabulario hábilmente utilizado, para demostrar cómo la condición de subordinado que marca al agente de policía va mucho más allá de portar el uniforme. Es decir, que, aunque por la condición jurídica que le otorga la institución policial para ejercer su laboral y desarrollarse como un ser humano en el devenir cotidiano, la categoría de subordinado no le exime de ser agredido y, lo que es peor, de ser ridiculizado y rebajado a la categoría de esclavo.
2. La semiótica sobre el racismo y los constreñimientos institucionales que nos remiten a un país dual
Al realizarse un análisis semiótico sobre la tendencia del racismo y las formas más elementales que lo configuran en la realidad, se diría, que sólo a través del vocabulario utilizado por el agresor se llegaría a explorar y con el tiempo caracterizar una mentalidad colombiana muy propensa a la discriminación y al racismo. En efecto, la expresión “te maneja un blanco”, “yo te pago impuestos”, son expresiones que enmarcan el clasismo como formas de discriminación y superioridad considerando el contexto de los hechos narrados. Nótese, que en palabras de Rivera (2010), lo anterior constituiría una variante del “colonialismo interno”, que ella sugiere como complejo de superioridad por parte de quien fácilmente se puede considerar como un conciudadano más.
Y aquí es donde entra la parte más compleja de lo que significa el racismo cotidiano, su tendencia y algunas derivaciones que podrían hacerse en razón de los seres humanos que lo tienen que vivir diariamente en sus mentes y en sus cuerpos y, que termina por convertirse en un fantasma, cuando no en una mácula que marca de manera profunda a los grupos afrodescendientes en Colombia. Así pues, que el racismo como fenómeno estructural, por ejemplo, asume en la cotidianidad muchas formas, y una de estas es la que ha caracterizado el lingüista van Dijk (2003), al estudiar los textos y el discurso de las élites en el país, en el que indígenas y negros aparecen asociados con la flojera, la delincuencia y la pasividad.
Entonces, si quisimos hacer énfasis en las teorías semióticas, así como en el lenguaje propiamente dicho, la comunicación alfabética, tanto como en el uso del vocabulario hábilmente utilizado, tendríamos que destacar de van Dijk la mención de discurso “políticamente correcto” en el contexto colombiano para revisar lo que podría llegar a configurarse también como “discurso paternalista” o “posición paternalista”, que convierte a las personas indígenas y negras en sujetos inferiores. Pero si se proseguió en esta misma línea, podemos constatar con el autor, que finalmente las posturas paternalistas constituyen esencialmente una forma de racismo, articulada en la identidad de quien lo padece, asimilando así sus valores culturales.
En todo caso, si echamos un vistazo al vocabulario con que se denominó el título de este estudio de caso, podemos observar, que basta solo un miembro de esta comunidad para exponer el racismo en Colombia en representación de un pueblo entero. Y como el mismo José Félix lo expresó, el ataque que sufrió, no solo lo sufrió él, sino que es una ofensa a todos los afrodescendientes. Por lo anterior, dice van Dijk en sus conclusiones sobre la Dominación étnica y el racismo discursivo en España y América Latina, que el discurso de élite tiene un doble efecto a saber: es el patrón social alrededor del cual se ordenan las prácticas del racismo cotidiano en el mundo contemporáneo, pero que también, con la emergencia de los movimientos de resistencia y afirmación de los grupos sociales oprimidos, se pueden constituir herramientas para el cambio.
Obsérvese en este sentido, que, con relación a la identidad y a los valores culturales, van Dijk se ha referido a los mecanismos que se generan discursivamente para construir la identidad del otro como problema; y habla de su funcionamiento cotidiano, cuando, por ejemplo, ciertos grupos hacen una autorepresentacion positiva de Nosotros y presentación negativa de Ellos. Para este autor, la categoría de un Nosotros y del Ellos son fundamentales como modelo teórico explicativo sobre el racismo en cada uno de los países de América Latina. En tal caso, en el texto sobre Dominación étnica y racismo discursivo en España y América Latina, se observa que sus aportes y contribuciones se fundamentan en la consulta de investigadores locales que muestran la situación de sus propios entornos nacionales.
Considerando ahora aspectos específicos y relevantes de mis intereses investigativos, tendría que decir, que además de que se analizó críticamente los discursos de élite, también posicioné a la etnografía como el enfoque que me permitió situarme de manera simbiótica con otros agentes y entornos bióticos circundantes; sus experiencias y conocimientos metalingüísticos. De modo que, como sugiere De Mauro (2025), habría que elaborar una construcción colectiva del decir. Dicho en otras palabras, debemos repensar los modos en que definimos la comunidad de habla para integrar en el acto comunicativo a seres no humanos. Este posicionamiento es el que introduce a la etnografía de la comunicación como la herramienta más apropiada para desentrañar de manera más completa el entramado comunicativo e institucionalizado.
Esta idea, es la que más podría conectarse con las nociones de vocabulario hábilmente utilizado, las configuraciones lingüísticas, tanto como de la comunicación alfabética para aproximarnos a un análisis crítico del discurso como parte de los estudios culturales que nos ofrezca, en este caso, una perspectiva de análisis mucho más completa del fenómeno del racismo en el contexto académico y político. En referencia, ha dicho Restrepo citado por Del Valle (2015), que los estudios culturales son una modalidad critica de la práctica teórica y, que, de hecho, se asumen como una postura crítica. En realidad, para este antropólogo, no existen unos estudios culturales propiamente latinoamericanos, sino los estudios culturales en términos generales.
Dado el contexto de la entrevista, Del Valle (2015), introduce la pregunta, de qué se entiende por modalidad critica de la práctica teórica, a lo que este antropólogo responde, que una modalidad critica de la práctica teórica es aquella que piensa que el conocimiento no es para producir más conocimiento en sentido abstracto, sino que, por el contrario, el conocimiento es para hacer intervenciones y transformaciones en el mundo. Es así, como esta modalidad critica de la práctica teórica aboga por cuestionar algunos supuestos, como ejemplo, separar hechos de valores o la posibilidad de un conocimiento neutro de sujetos incoloros, inoloros e insaboros. Por lo tanto, un rasgo esencial de los estudios culturales, dice Restrepo, es esta modalidad critica de teorización, para además de interpretar el mundo, poderlo transformar.
Y prosigue indicando, que otro rasgo fundamental de los estudios culturales es el que se relaciona con la noción de cultura, esto es, que la cultura es concebida en su intersección constitutiva con lo político, con las relaciones de poder y sus querellas. De lo anterior, el autor hace referencia, en que estas disputas hay que pensarlas en función de las luchas por los significados, y esos significados que organizan el mundo y producen materialidades que nos hacen ser lo que somos. Este segundo rasgo, demarca los estudios culturales de la manera como se aborda la cultura en la antropología o sociología para llegar a ese cruce entre cultura y poder como la base de los estudios culturales.
Si bien, los rasgos mencionados anteriormente son parte fundamental de los estudios culturales, el autor enfatiza, en que, estos estudios son estudios de lo concreto; de contextos y coyunturas específicas que se encuentran empíricamente orientadas. Además, para ello se requiere de un posicionamiento geopolítico y de lugar para disputar tal o cual objetivación de esa sutura entre cultura y poder que el autor refiere como estudios culturales. Y aquí es donde este antropólogo introduce la categoría más relevante de los estudios culturales y que tiene que ver con su contextualismo radical. Con esta expresión el autor se refiere, en que, los estudios culturales con un estilo de trabajo intelectual que subraya como contextualismo radical.
Al respecto dice él, que el contextualismo radical es entendido como el ensamblaje de articulaciones que en un tiempo considerado producen y definen la singularidad de algunos aspectos de la vida social y buscan sus respuestas en relación con el estudio de dicho contexto. En lo relacionado, los estudios culturales apuntan a la no normatización metodológica o de técnicas de investigación; por el contrario, dice él, que los estudios culturales no estarían garantizados por un cuerpo teórico, unos héroes culturales de referencia, o incluso a una demanda temáticas y utilización de unas metodologías. Ante todo, su labor intelectual y política es la que puede ser definida como contextualismo radical referido a un pluralismo metodológico y de técnicas de investigación. En resumen, dice él, que, en conjunto, los estudios culturales podrían significar muchas cosas, pero no cualquier cosa puede ser estudios culturales.
De hecho, hemos contextualizado aquello de los estudios culturales para introducir aquel aspecto que trata el antropólogo como estilo de trabajo y su manera particular de abordar las cosas. En efecto, prosigue, los estudios culturales apuntan a la revolución como metáfora de intervenciones concretas donde se materializa la voluntad política como praxis orientada hacia la transformación. Ésta, por tanto, interrumpiría las articulaciones de la explotación, la dominación y la sujeción que se naturalizan en la cotidianidad, precisamente porque no son pensables y que lo involucran a uno mismo como sujeto más allá de lo local. Es una intervención que interrumpe y que molesta la existencia misma con relación a otros significativos y que propicia insumos teóricos contextualmente basados para transformar estructuras y luchas anticapitalistas.
De otra parte, la razón por la que en este apartado se alude a los constreñimientos institucionales en un país dual o fracturado es, por la distancia o lejanía que se observa entre las élites y el resto de la población, y que Reygadas (2008), ha mencionado como yuxtaposición de distinciones étnicas y diferencias de clase, segmentadas que atenúan la desigualdad porque se han quedado constreñidas a escala local, porque no han alcanzado consolidación suficiente o porque se han visto distorsionadas por el clientelismo y la corrupción. Hay que decir adicionalmente, que, para entender la desigualdad contemporánea, así como la lejanía y desconexiones creadas por dispositivos sociales, económicos, culturales y políticos, el caso de América Latina ofrece luces importantes para observar lo que ha sucedido en las últimas décadas en términos de las disparidades económicas y en otras latitudes de una desigualdad más global. Para tal efecto, el autor mencionado ofrece un importante análisis desde una perspectiva procesual de dicho fenómeno.
3. Los elementos articuladores del racismo y la incorporación de la etnografía de la comunicación como forma de saber legitimo
Los aspectos como articulaciones, dominación y sujeción que el autor mencionó, lo hacen en respuesta a la pregunta por el entrecruzamiento de las categorías de raza, género y clase con la de cultura y poder en Estados Unidos, pero evocan también el escenario Latinoamericano con algunas prácticas de corte político como el performance artístico y otras tendencias de trabajo y geopolítica que deberían ser incorporadas al campo de los estudios culturales en Latinoamérica, por ejemplo. En este sentido, se logró que haya un espacio y toma de posición para incorporar la etnografía de la comunicación como forma de saber, de saber ser, de saber hacer y saber decir como lo sugiere De Mauro (2025), y entonces habría lugar para pensar los derechos lingüísticos como derechos humanos de tercera generación, dijo ella, y a la vez esta noción haría un deslizamiento teórico para pensar la diferencia cultural y racial entorno a ciertos saberes del pueblo afrocolombiano.
Y no solo pensarlos, sino también, posicionarlos como saberes legítimos para participar como pares en las interacciones sociales y no de manera subordinada como sugiere Fraser citada por Rodríguez (2010). Existe, empero la necesidad de explicitar dos aspectos relevantes de mis intereses investigativos en el marco de las Teorías Contemporáneas a saber: el racismo cultural como tendencia para subordinar la apariencia menos europea con relación al mestizaje y la etnografía de la comunicación como herramienta discursiva e interpretativa para desentrañar de manera más completa el entramado comunicativo e institucionalizado.
Nótese, que los aportes de Rodríguez nos han dado algunas herramientas para pensar y adentrarnos en la manera como opera el racismo cotidiano, el racismo epistémico y la justicia epistémica, considerando el aspecto jurídico en términos de las políticas para un real reconocimiento de la diferencia en un país tan diverso como Colombia. En tal sentido, el estudio de caso que aquí se situó nos mostró, que en definitiva, el desprecio cultural se ha imbricado en las instituciones que operan en la cotidianidad para crear una categoría de seres humanos subordinada, que además de generarle injusticias políticas, económicas y culturales, les imposibilita participar plenamente como par en las interacciones sociales y, que el impacto de las políticas públicas debería reparar. En esta idea confluyen, Anderson y Barnes (2022), quienes, al caracterizar el discurso de odio sostienen, que, el daño causado, en términos de los perjuicios que causa, somete a los destinatarios y limita su capacidad de participar en la deliberación democrática. Este tipo de abuso denigra a los individuos o grupos por su pertenencia étnica y crea un entorno hostil e intimidatorio invadiendo injustamente sus intereses.
Justamente, al optar por el análisis crítico del discurso como aproximación metodológica de un entramado comunicativo, se sugiere la etnografía como conocimiento situado al retratar las voces de los participantes como los directamente afectados por el discurso de las élites, pero no solo por el discurso sino también por los hechos, que como se indicó más arriba, permitiría caracterizar la mentalidad de una sociedad como la colombiana. Al no separar los hechos de las palabras como ha sugerido Restrepo, entonces, se abogaría por cuestionar aquellos supuestos relacionados con las políticas de blanqueamiento que crean a sujetos incoloros, inoloros e insaboros en el entramado de la gradación de las apariencias.
El análisis crítico del discurso visto como la revolución de una mentalidad que ha sido silenciada, subordinada e inferiorizada en función de la diferencia étnico-cultural, irrumpirá en la esfera pública para desarticular la explotación, la dominación y la sujeción naturalizadas en la cotidianidad para que sean pensables y me involucren a mí misma como sujeta universal o como “funcionaria de la humanidad” para organizar los debates públicos y elaborar textos con el propósito de establecer un diagnóstico riguroso y remedios urgentes para una sociedad en decadencia moral y política.
Hay que declarar y aclarar, que mis intereses investigativos se enmarcaron en el campo de la educación y la cultura, sabiendo que el acto educativo, además de ser imperceptible, se produce a cada instante y va más allá de la instrucción formal que ofrece la escuela. Nos encontraríamos ante una sujeta y ciudadana de la humanidad que podrá transmitir saberes y disposiciones morales que la sociedad necesita inculcar y orientar a sus miembros. Existe la posibilidad de explorar los muchos medios que tiene la educación para modular y matizar hasta el infinito los incidentes que como el del agente José Félix Angulo suceden en la interacción social y, que las sanciones del lenguaje, tanto como la de las conductas no se conviertan en la ley y la costumbre de una sociedad que como la colombiana dice ser mestiza.
Y aquí cotejaríamos las palabras de Rivera, para decir, que la acción de la palabra pública es la que nos permitirá una mayor comprensión de la realidad y, por tanto, descolonizar la mente significaría evitar tomar la pose postmoderna y postcolonial del complejo de superioridad, que según la autora caracteriza a los intelectuales de la sociedad moderna dejando a la sobra a otras vidas y a otros conocimientos igualmente válidos y dignos de ser reconocidos en el mundo académico. Puedo resumir sus palabras en este texto destacando, “[que] el desafío de esta nueva autonomía reside en construir lazos sur-sur que nos permitan romper los triángulos sin base de la política y la academia del norte”.
Ahora bien, considerando la pregunta planteada en el marco del doctorado, básicamente lo que nos hemos preguntado es, cuales serían esos factores sociales y culturales que configuran la desigualdad persistente, no solo en el ámbito educativo propiamente dicho, sino más aún, en el ámbito político como el hecho que marca la entrada o el acceso a las cualificaciones convencionales de la competitividad. De esta manera, estaríamos situando la desigualdad informacional y los atributos de los jóvenes provenientes de grupos afrodescendientes como la predisposición para adecuarse a modelos, reglas y valores que rigen la institución y lo instituido de manera general.
Pero no se trata tan sólo, de revisar y analizar dichos factores, sino también de documentar, cómo se configuran para generar la abismal desigualdad persistente para el acceso a recursos valiosos como la educación, el empleo, la cultura, entre otros. Es por esto, que, al incorporar la etnografía de la comunicación como saber legítimo, se introduce un género literario que permite escudriñar el mundo situadamente, desde la cotidianidad y el mundo ciertamente existente y vivido para unas personas. Además, hablamos de etnografía para sugerir un tipo de escritura que busca relatar aspectos verídicos, frutos de una investigación rigurosa.
Si bien, se pudiere limitar la investigación únicamente a la revisión y al análisis de las situaciones o temáticas observadas en contexto, la etnografía y el acto mismo de escribir no admitiría dejar a la sombra aquellos rasgos más destacados de la labor del etnógrafo, que es la interpretación y su postura epistemológica en la elección del cómo hacer su investigación. De este modo, la perspectiva etnográfica, constituyéndose como un género literario, y el acto mismo de escribir como literatura, acotaría este pensar filosófico hacia el signo escrito y la manera como este se abre paso en la literatura de modo infinito. Como género literario, este texto hace parte de los agrupamientos constantes de procedimientos marginales del gran corpus de literatura culta que se ha producido y que proporciona savia nueva a la literatura más culta para adaptarla a las exigencias propias de investigación.
A modo de conclusión
Según el análisis de Jaynes, el origen de la conducta no está en el hombre mismo, sino que son los dioses los que inspiran su actuar, son ellos quienes en momentos críticos dicen al héroe de la Ilíada qué hacer o cómo proceder. El dios griego a diferencia del dios hebreo del Génesis, no puede sacar algo de la nada, sino que aparece como alguien que (…) encauza, aconseja y ordena. Algunas veces como un familiar del héroe, otras veces como un amigo muy cercano y otras tantas simplemente como un dios.
Tomado de, Alberto Carrillo, et al. Los griegos homéricos y el problema de la conciencia (2006).
De la escritura de varios textos en curso surgió una conversación con mi amiga Úrsula, quien me decía, que el tema que yo investigué es muy político. Y en términos políticos, la tesis central que llegaría a sostenerse en un estudio etnográfico como el que se tuvo a plantear sería, que, las configuraciones lingüísticas y el vocabulario hábilmente utilizado, vehiculizan el racismo que subordina a los grupos afrodescendientes en Colombia, ya sea en la forma de políticas públicas, documentos legales y jurídicos que reproducen la desigualdad que sobre ellos recae. Y traje a colación el tema político, nada más que para introducir un rasgo de la actividad académica de la Teoría Política: el estudio científico del fenómeno político o del sistema de gobierno que opera en beneficio de personas y que obedece a un modo de gestión patrimonial.
Existe, empero la necesidad de decir, que con ocasión de mis estudios de doctorado se van configurando una serie de temas, preocupaciones y novedades entorno a la metodología para abordar el problema político y de gobierno que subyace a la investigación misma. Y digo que subyace, por la opacidad de los signos que atraviesan a las personas que vivimos el racismo cotidiano y estructural en un país como Colombia, que además de negarlo, lo continúa reproduciendo a través de las prácticas concretas de las elites que lo gobiernan. Es así, que para poder descomponer aquellas doctrinas de poder político y de gobierno que nos oprimen, se hace necesario explicar el proceder metodológico que logra encarnar la intención genuina de solucionar un problema.
En términos metodológicos sugiere Santander (2011), que el saber cualitativo forma parte del paradigma interpretativo que se encuentra en la observación de objetos codificados que se deben traducir. Según el autor, lo anterior tiene que ver con la opacidad de los signos, y de lo sintomático que resulta el discurso y la asignación de sentido que realiza el analista en un proceso de lectura y traducción. Así pues, que como parte del análisis cualitativo que se realizó sobre el caso de José Félix Angulo, los datos se han articulado en una unidad organizacional de contexto que ha ido emergiendo para describir el patrón general de comportamiento y algunos significados que explican la cultura racista en términos etnográficos.
Ahora bien, si volvemos el corpus de este artículo, se encontró que una de las categorías que lo a traviesa es la de lenguaje. En efecto, la categoría lenguaje implica otras categorías emergentes, tales como burocracia, patrimonialismo, institucionalidad, dominación en algún sentido, patronazgo e influencia. Esta última, como me narraba mi amiga en la citada conversación, no tiene tanto impacto para hacer transformaciones en el mundo, por lo que como ella misma insistía, los que gobiernan y toman las decisiones aquí en Colombia y en otras partes del mundo, no suelen ser gente de izquierda que tenga un pensamiento social. Entonces, si hablamos de signos y opacidad para indicar un lenguaje que no es transparente, en términos de connotación y denotación, tanto como de distorsión y ocultamiento, se diría que un análisis crítico del discurso o etnografía de la comunicación apuntaría de develar lo pensado, lo ligero, lo sutil y cínico de lo expresado.
Si bien, la idea de categorías emergentes, como la de burocracia, ayudó a probar la pertinencia del presente estudio, es el método etnográfico el que le proporciona su validez y confiabilidad, ya que como sugiere Hernández (2014, pg. 482), se basa en la observación de patrones de conducta y su vínculo con estructuras subyacentes de una colectividad más amplia. De modo particular, el fragmento que hemos citado al comienzo de esta conclusión trae consigo la noción de opacidad o semiótica del lenguaje que sitúa al análisis crítico del discurso o etnografía de la comunicación como la herramienta capaz de descifrar el origen de la conducta que está en el hombre, y más aún, lo que encauza, aconseja y ordena la conducta en tiempo real.
Obsérvese, que, en el texto de Carrillo, et al., (2006), aparece la idea de discurso poetizado y el uso de fórmulas, no como un fenómeno marginal, exclusivo de un ámbito especial de la sociedad y de la cultura, y practicado por unos cuantos individuos, sino que es un proceso inconsciente, cotidiano y generalizado, propio de la comunicación verbal en cualquier cultura oral. De esta manera, dice Carrillo (2006), que las expresiones fijas, las fórmulas o configuraciones lingüísticas, rítmicamente equilibradas, no son ocasionales en las culturas orales, por el contrario, son incesantes, esto es, que componen la sustancia del pensamiento mismo.
En lo relacionado, Carrillo, et al., (2006) citando a Lord (2001) concluye, que, en las tradiciones orales, las fórmulas o configuraciones lingüísticas que articulan los temas o tópicos, facilitan también la creación, la repetición y la variación de los poemas entendidos como tópicos, como calificativos, clichés o frases estereotipadas. No obstante, es la escritura literaria la que acota todo pensar filosófico hacia el signo mismo escrito y el modo en cómo éste se abre paso en la literatura de manera infinita. En efecto, este texto que escribí es el relato de una experiencia en la que, el propio lenguaje se plantea abrir y recoger en él, la distancia fecunda respecto de sí que le da que decir por medio de la literatura misma.
De modo que, pensando al sujeto hablante con relación al lenguaje, encontraríamos el contexto, las temáticas y las problemáticas, tal como ocurre en las Palabras y las cosas, marcando el “giro lingüístico”, que sitúa en el centro del análisis, de las realidades humanas y sociales, al fenómeno de la lengua, desarrollando una arqueología del saber, como método que permite reconstruir el campo histórico que pone en juego diferentes problemáticas para develar las condiciones de surgimiento de un discurso de saber de una época determinada. En referencia, sugiere Alatorre (2012), que, una obra literaria se define, como una concreción lingüística, esto es, concreción en forma de lenguaje, de una emoción, de una experiencia, de una imaginación o de una actitud frente al mundo.
Entonces, tendríamos que, un poema, un cuento, una novela son obras literarias que convierten en lenguaje, la adoración de la belleza, la indignación por la injusticia social e individual: lo mismo, que la fascinación por el misterio de la vida o de la muerte. En efecto, si esas obras literarias han convertido en lenguaje la experiencia del autor, asimismo, la crítica de ese cuento, de ese poema, de esa novela, convierten en lenguaje la experiencia dejada por su lectura, y su formulación como crítica, surgiría de la experiencia misma del lector que pone en palabras lo que se ha experimentado con la lectura. En resumen, insiste Alatorre (2012), que como la lectura es en cierto momento bastante complicada y compuesta por elementos muy variados y complejos, la tarea de poner en palabras, puede ser tan complicado como una filosofía o como un sistema científico.
Finalmente, deberíamos cerrar esta conclusión indicando, que el giro lingüístico en la teoría política, nos ayudó a recuperar el significado verdadero o por lo menos el conjunto de posibles significados de las afirmaciones que hace el transeúnte sobre José Félix Angulo, recurriendo al análisis histórico y lingüístico que explica la encarnación de una intención particular de actos de habla. En lo referido, si situamos las expresiones en su contexto, entonces obtendremos, que estas surgen de las convenciones ideológicas y debates de la época histórica en que se sitúa el lenguaje. Entonces, la teoría política se convertiría de este modo, en una historia de las ideologías, concebida por Skinner (2011) citado por Hangartner (2015), como el vocabulario normativo, que empaquetado en políticas públicas y en mucha de la normativa que se produce para gestionar la desigualdad, consigue reproducir la dinámica clasista basada en la posición social ocupada, convertir el privilegio en mérito y conquistar una superioridad subjetiva basada en la blancura.
Declaraciones
Financiación
Yo, Neyda Campaz Camacho, soy becaria del Programa Servicio Católico de Intercambio Académico Adveniat-KAAD y mis estudios de doctorado son financiados por esta organización.
Conflicto de intereses
Sin conflicto de intereses.
Aspectos éticos y uso de inteligencia artificial
NO utilicé la IA para la escritura del texto.
Agradecimientos
Ingrith Milena Moya, Pontificia Universidad Javeriana; Teresa Sprenger, Fundación Friese, Colombia- Technische Universität Dortmund; Professor, de Oliveira Käppler, Christoph, Technische Universität Dortmund. Agradecimientos al Programa Servicio Católico de Intercambio Académico. Ute Baumgart, Referat Lateinamerika- Referentin Adveniat-Programm Mirjam Rossa, Referatsleiterin.
Contribución de autores (CRediT)
Neyda Campaz Camacho: participó en la conceptualización, la metodología y la redacción del borrador original.
1 La etnografía de la comunicación se inscribe en un campo interdisciplinario de la lingüística y se interesa por algunos problemas sociológicos, antropológicos y psicológicos que se encuadran en el territorio del lenguaje. Así, para Rodríguez Luna (1997), la etnografía de la comunicación o etnografía del habla guarda una estrecha relación con el análisis crítico del discurso, la teoría de los actos de habla y la lingüística textual, y tienen en común, una reconstrucción más completa de los hechos lingüísticos para informar sobre, quien puede transmitir, qué a quien y bajo qué condiciones.
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