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Revista Inclusión y Desarrollo No. 13 pp. 2-8, enero-junio 2026 , eISSN: 2590-7700 -- ISSN: 2389-7341

“Come Back” to the interdisciplinary

“Come Back” a lo interdisciplinario

“Voltar” à interdisciplinaridade

1. Fabian Andrey Zarta Rojas

1. Editor en jefe Revista Científica Inclusión y Desarrollo, Corporación Universitaria Minuto de Dios, Fabian.zarta@uniminuto.eduOrcidhttps://orcid.org/0000-0002-3959-4550
Recibido: 1 de agosto del 2026 Aceptado: 1 de agosto del 2026 Publicación: 27 de agosto del 2026
Para citar este artículo | To cite this article | Para citar este artigo: Zarta Rojas, F. A. (2026). “Come Back” a lo interdisciplinario. Inclusión Y Desarrollo, 13(1). https://doi.org/10.26620/uniminuto.inclusion.13.1.2026.%p

RESUMEN

Se aborda la necesidad de recuperar la interdisciplinariedad en las ciencias sociales, retomando el informe de Wallerstein (1996) sobre la apertura epistemológica de las disciplinas. A partir de los planteamientos de Deleuze y Guattari, Nicolescu, Follari y Morin, se argumenta que la hiperespecialización coarta la creatividad y limita la capacidad de responder a los problemas sociopolíticos actuales, frente a los cuales la interdisciplinariedad aporta un elemento que la inteligencia artificial no posee: la pregunta. No obstante, se advierte que una interdisciplinariedad mal entendida puede diluir el rigor metodológico cuando no parte de disciplinas de base sólidas, ejemplificando este riesgo con el fracaso del lysenkismo soviético, que combinó ideología y ciencia sin rigor técnico y provocó hambrunas masivas. Se concluye que la interdisciplinariedad auténtica requiere primero excelencia disciplinar antes de proceder a la integración. Para el contexto colombiano, se proponen reformas en tres ejes: currículos que combinen un núcleo disciplinar riguroso con apertura interdisciplinar en semestres avanzados, incluyendo trabajos de grado co-dirigidos entre carreras distintas; financiamiento que exija equipos con al menos dos disciplinas y trayectoria comprobada; y consolidación de centros de excelencia interdisciplinar permanentes, en lugar de equipos efímeros. Finalmente, se señala que la presente edición de la revista Inclusión y Desarrollo refleja este giro interdisciplinario, necesario para producir conocimiento pertinente ante los desafíos del Antropoceno.

Palabras clave: interdisciplinariedad, complejidad, ciencia, historia, prospectivas pedagógicas.

ABSTRACT

This paper addresses the need to recover interdisciplinarity in the social sciences, revisiting Wallerstein’s (1996) report on the epistemological openness of disciplines. Drawing on the work of Deleuze and Guattari, Nicolescu, Follari, and Morin, it argues that hyper-specialization stifles creativity and limits the capacity to respond to current socio-political problems. Interdisciplinarity offers an element that artificial intelligence lacks: the question. However, it cautions that a poorly understood interdisciplinarity can dilute methodological rigor when it does not stem from solid foundational disciplines. This risk is exemplified by the failure of Soviet Lysenkoism, which combined ideology and science without technical rigor and caused mass famines. The paper concludes that authentic interdisciplinarity requires disciplinary excellence before proceeding to integration. For the Colombian context, reforms are proposed along three lines: curricula that combine a rigorous disciplinary core with interdisciplinary openness in advanced semesters, including co-directed theses between different disciplines; funding that requires teams with at least two disciplines and a proven track record; and the consolidation of permanent interdisciplinary centers of excellence, instead of ephemeral teams. Finally, it is noted that this edition of the journal Inclusion and Development reflects this interdisciplinary shift, necessary for producing relevant knowledge in the face of the challenges of the Anthropocene.

Keywords: interdisciplinarity, complexity, science, history, pedagogical perspectives.

RESUMO

Este artigo aborda a necessidade de recuperar a interdisciplinaridade nas ciências sociais, revisitando o relatório de Wallerstein (1996) sobre a abertura epistemológica das disciplinas. Baseando-se nos trabalhos de Deleuze e Guattari, Nicolescu, Follari e Morin, argumenta-se que a hiperespecialização sufoca a criatividade e limita a capacidade de resposta aos problemas sociopolíticos atuais. A interdisciplinaridade oferece um elemento que falta à inteligência artificial: a pergunta. Contudo, alerta-se que uma interdisciplinaridade mal compreendida pode diluir o rigor metodológico quando não se fundamenta em disciplinas sólidas. Esse risco é exemplificado pelo fracasso do lysenkoísmo soviético, que combinou ideologia e ciência sem rigor técnico e causou fomes em massa. O artigo conclui que a interdisciplinaridade autêntica requer excelência disciplinar antes de se proceder à integração. Para o contexto colombiano, são propostas reformas em três vertentes: currículos que combinem um núcleo disciplinar rigoroso com abertura interdisciplinar nos semestres avançados, incluindo teses coorientadas entre diferentes disciplinas; financiamento que exige equipes com pelo menos duas disciplinas e um histórico comprovado; e a consolidação de centros permanentes de excelência interdisciplinares, em vez de equipes efêmeras. Por fim, observa-se que esta edição da revista Inclusão e Desenvolvimento reflete essa mudança interdisciplinar, necessária para a produção de conhecimento relevante diante dos desafios do Antropoceno.

Palavras-chave: interdisciplinaridade, complexidade, ciência, história, perspectivas pedagógicas.



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DOI del artículo: https://doi.org/10.26620/uniminuto.inclusion.13.1.2026.%25p


“Un rizoma no empieza ni acaba,
siempre está en el medio, entre las cosas, inter-ser, intermezzo.”
(Gilles Deleuze y Félix Guattari, Mil mesetas, 1980)

In médium virtus, en el medio está la virtud. Así se decía en latín para referirse a la posición que debe ocupar el ser humano ante un conflicto; sin embargo, estar en el medio no desposee al sujeto de postura respecto a algo, sino que lo ubica en un punto donde puede ser afectado por la multiplicidad de los factores que conlleva la coyuntura.

Immanuel Wallerstein (1996) en la misión que le dio la Comisión Gulbenkian y de la cual se derivó un texto que se terminó denominando “abrir las ciencias sociales”, que es un trabajo serio y riguroso que dio las pistas para la reestructuración de lo que en aquel momento se entendía por ciencias sociales. Sin embargo, los apuntes de este teórico aplican para toda la academia; hoy a más de 30 años de dicho texto, resulta importante volver a él o como se diría en inglés para hacer memoria sobre algo, efectuar un “come back”, en el sentido de regresar con éxito a lo esencial después de haberlo abandonado o tras haber sufrido un fracaso importante.

Una de las cosas más interesantes que se menciona en aquel informe, es que las ciencias [sociales] deben lograr una apertura epistemológica, en otras palabras, ser cada vez más interdisciplinarias. Es relevante volver una y otra vez a ello porque aún las disciplinas están reticentes respecto a los nuevos paradigmas o metodologías que el mundo ofrece cuando avanza hacia lo desconocido.

Autores como Deleuze y Guattari (2002), criticaban la hiperespecialización como una forma de coartar la creatividad, la articulación entre los estratos o posibles líneas de fuga que contiene una disciplina e incluso un concepto; uno de los grandes avances logrados para confirmar esa tesis y contribuir al desarrollo de la interdisciplinariedad fue “el manifiesto sobre la transdisciplinariedad” de Basarab Nicolescu (1996), donde se proponen tres grandes elementos: múltiples niveles de realidad, la lógica del tercero incluido y la complejidad. Con esas tres pistas lo único que deseaba este físico teórico era el “bien común”, por eso apostópor la sutura epistémica entre ciencia y cultura, algo que resulta importante para dar cuenta del batiburrillo de capas, densidades, factores, dimensiones, estratos, niveles de realidad y verdad que alberga todo misterio o problema social contemporáneo.

Para Roberto Follari (2001), un eje claro para hacer avanzar a la ciencia hacia esa interdisciplinariedad consistía en lo que él designaba como “la articulación de discursos posibles entre los campos”. Tesis que se han podido evidenciar con el arduo trabajo y valentía de algunos autores que se han atrevido a pensar fuera de las lógicas propuestas en las metodologías tradicionalistas, o en aquello que llaman “puristas”; autores como Rodríguez Zoya (2017), Carlos Eduardo Maldonado (2016), Fabian Andrey Zarta (2024) y José Alonso Andrade Salazar (2023), seguidores rigurosos de quien hasta hace poco nos acompañó en el plano terrenal, el padre del pensamiento complejo, Edgar Morin (1999).

Lo interdisciplinar debe acercar las disciplinas a una Lux nova. Hay que llevar la ciencia como quien lleva a un niño por la calle, tomada de la mano hacia lo desconocido, pero manteniéndola alegre porque en lo desconocido está lo nuevo, la innovación, el placer.Lo interdisciplinar consiste en anudar y desanudar, en retornar una y otra vez hasta que nuevos elementos que permitan interconectar los proyectos disciplinares, emerjan de la profundidad donde se encuentran sumidos o extraviados.

***

¿Hacia dónde debe ir la interdisciplinariedad? La hiperespecialización es la cicuta para el proyecto integrador que persigue esta herramienta para las ciencias, porque el discurso disciplinar limita cualquier tipo de elemento distractor en el discurso del padre de dicha ciencia, por lo cual, cualquier tipo de polisemia se crucifica ya que no sigue la pureza lingüística que dicho campo acepta como lo verdadero.

Tal y como se ha visto en estos tiempos, los profesionales y la academia misma en general se han segregado lo suficiente como para perder de vista los desafíos que tienen respecto a lo interdisciplinar; hubo un momento en el que esta tendencia estuvo en auge, aunque luego se ha vuelto a dejar en la sombra. El gran problema es que esa hiperespecialización no permite resolver los problemas sociopolíticos que exige el mundo de hoy en el cual la inteligencia artificial parece ya tener la respuesta para todo. Sin embargo, la inteligencia artificial no tiene algo que la interdisciplinariedad si tiene: la pregunta. Si no hay pregunta no hay respuesta, recordando la paradoja que planteaba Isaac Asimov (2004) en su novela La última pregunta.

Una parte de esa responsabilidad por el proyecto integrador de la interdisciplinariedad, lo tienen las universidades, pero también las empresas y el Estado; y recae en el hecho del quiebre que sigue existiendo entre el discurso y la práctica, pues las universidades siguen evaluando proyectos por áreas, por disciplina, por indicadores y elementos aislados, debilitando más las estructuras de esa arquitectura que intenta tejer la visión interdisciplinar.

Hay que advertir que una interdisciplinariedad mal entendida puede diluir el rigor metodológico, sobre todo si no hay disciplinas sólidas de base. Esa dilución metodológica conduce a una falta de profundidad (el investigador abarca diversas áreas pero sin dominar del todo sus métodos); a una pérdida de rigor (porque se aplican herramientas conceptuales de modo laxo, impreciso o fuera de contexto); y a resultados débiles (porque las conclusiones no van a tener una validez científica pertinente). Una auténtica interdisciplinariedad debe sustentarse en competencias disciplinares sólidas y en una integración metodológica rigurosa, siempre enfatizando sus ambigüedades inherentes y proponiendo unas preguntas autorreflexivas que ayuden a navegar las complejidades de este enfoque de investigación (Schmid y Schuitema, 2025). Hay que asumir que la interdisciplinariedad posee una metodología propia; que no basta con combinar disciplinas de modo informal; y que cuando un investigador integra saberes sin la formación metodológica adecuada, ello conduce a investigaciones de menor calidad (Szostak, 2026).

Un ejemplo histórico fue el desastre ecológico y agrícola del lysenkismo en la Unión Soviética (décadas de 1930 a 1950), cuando bajo el liderazgo de Trofim Lysenko, el gobierno rechazó la genética mendeliana tradicional (calificándola de “burguesa”) y, en su lugar, impuso una nueva “biología agrobiológica” que pretendía unir una ideología política (el materialismo dialéctico aplicado a la naturaleza), una sociología agraria (mediante la colectivización y el esfuerzo campesino) y dos disciplinas (biología y agronomía), con la idea errónea de que las plantas de la misma especie no competían entre sí, sino que se ayudaban mutuamente. Un caso de fracaso radical por diluir el rigor científico al optar por una integración ideológica y multidisciplinaria mal entendida. Prueba de ello fueron los resultados: hambrunas masivas por la pérdida total de cosechas de cereales, que cobraron la vida de millones de personas en la URSS y, luego, en la China de Mao Tse-Tung (quien replicó dichos métodos), y atraso científico porque la genética soviética quedó estancada por décadas y los científicos que defendieron el rigor metodológico (como Nikolái Vavílov) fueron perseguidos, encarcelados o ejecutados.

Para fomentar una verdadera interdisciplinariedad en Colombia y erradicar el riesgo del “todólogo”, habría que transformar el ecosistema de ciencia y educación. Y la clave es fortalecer primero la excelencia en las disciplinas de base para luego poder conectarlas con rigor y pertinencia. Ello supone cambios concretos en tres ejes que deben estar articulados y adaptados a las realidades institucionales de nuestro país (como son los sistemas del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y el Ministerio de Educación). Y para lograrlo se requieren, al menos, tres cosas:

A nivel de los currículos: Dado que los programas de pregrado y posgrado en Colombia suelen ser hiperespecializados desde el comienzo, o demasiado generales y laxos en sus metodologías, se requiere un modelo que integre un núcleo disciplinar riguroso durante los primeros semestres y una apertura interdisciplinar en los últimos semestres. Además, exigir trabajos de grado integrados; por ejemplo, permitir que dos estudiantes de carreras del todo distintas (como Ingeniería de sistemas y agroecología) desarrollen un único trabajo de grado co-dirigido.

A nivel del financiamiento de proyectos de investigación: Ya que el modelo actual de MinCiencias suele evaluar los proyectos mediante pares de una única especialidad, castigando así la innovación o premiando propuestas interdisciplinares superficiales y sin rigor técnico, se sugiere que las convocatorias públicas de financiación exijan un mínimo de dos co-investigadores principales de campos disciplinares distintos; cada uno demostrando un historial de publicaciones robusto en su área específica. Ello implicaría incluir, en la financiación del proyecto, un rubro económico exclusivo para una fase inicial que permita la homologación de lenguajes, metodologías y marcos conceptuales entre los investigadores, garantizando que el diseño del estudio sea de verdad unificado.

A nivel de la comunidad académica: Debido a que la interdisciplinariedad colombiana actual suele ser “efímera” (se arman equipos solo para aplicar a una convocatoria de corta duración y luego se disuelven, impidiendo la consolidación de métodos rigurosos compartidos), habría que crear Centros de excelencia interdisciplinar institucionales, como unidades de investigación permanentes en las universidades independientes de las facultades tradicionales (p. ej. un laboratorio de ciencia de datos y salud pública). Se podría también, por ejemplo, modificar los estatutos profesorales universitarios para permitir que un docente de planta tenga su plaza compartida contractualmente entre dos facultades distintas.

***

Los artículos que los lectores de la revista Inclusión y Desarrollo observarán en esta edición 13-1 dan cuenta del viraje que viene ahora para la revista, ya que los horizontes de la interdisciplinariedad interpelan los procesos y las conceptualizaciones que tenemos hasta el momento sobre lo que significa tanto la inclusión como el desarrollo.

Atender a la diversidad de conceptualizaciones implica reconocer la complejidad de los fenómenos sociales y los marcos analíticos desde los cuales estos pueden ser comprendidos. En ese sentido, abrir las ciencias sociales al diálogo interdisciplinario no constituye solo un ejercicio de pluralidad académica, sino que es una condición indispensable para producir conocimiento pertinente capaz de traducirse en praxis reales. De ahí que las revistas científicas, especialmente aquellas orientadas por una vocación interdisciplinaria, deban propiciar el encuentro entre enfoques, teorías y metodologías provenientes de distintos campos del saber. Solo mediante ese diálogo crítico es posible ofrecer interpretaciones más rigurosas, integrales y oportunas de los desafíos sociales, económicos, políticos y ambientales que enfrenta la humanidad en la era del Antropoceno.


Referencias

Andrade Salazar, J. (2023). Transdisciplinariedad: Un enfoque innovador para la investigación y el conocimiento de los transmétodos. Revista Multidisciplinaria de Investigación, 2(1), 73-93. doi.org/10.5281/zenodo.8339331

Asimov, I. (2004). La última pregunta. Cuentos completos I. Ediciones B. (Trabajo original publicado en 1956).

Deleuze, G., y Guattari, F. (2002). Mil mesetas: Capitalismo y esquizofrenia. (J. Vázquez Pérez, trad.). Pre-Textos.

Follari, R. (2001). Estudios culturales, transdisciplinariedad e interdisciplinariedad (¿hegemonismo en las ciencias sociales latinoamericanas?). Utopía y Praxis Latinoamericana, 6(14), 40-47. Recuperado de produccioncientificaluz.org/index.php/utopia/article/view/2576

Morin, E. (1999). O pensar complexo: Edgar Morin e a crise da modernidade.. Editora Garamond.

Nicolescu, B. (1996). La transdisciplinariedad: Manifiesto., (19). Éditions du Rocher.

Rodríguez Zoya, L. G. (2017). Problematización de la complejidad de los sistemas de pen-samiento: Un modelo epistemológico para la investigación empírica de los paradigmas. Revista Latinoamericana de Metodología de las Ciencias Sociales, 7(2), e025. Recuperado de doi.org/10.24215/18537863e025

Schmid, S., y Schuitema, G. (2025). Why, with whom, and how to conduct interdisciplinary research? A review from a researcher’s perspective.Science and Public Policy, 52(2), 165-180. Recuperado de doi.org/10.1093/scipol/scae070

Szostak, R. (2026). A call for a more assertive interdisciplinarity. Frontiers in Education, 11. Recuperado de doi.org/10.3389/feduc.2026.1694738

Wallerstein, I. (1996). Abrir las ciencias sociales: Informe de la Comisión Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales. Siglo XXI Editores.

Zarta Rojas, F. A. (2024). Relaciones entre inter-transdisciplinariedad y pensamiento complejo: El lenguaje como herramienta de sutura epistémica. Revista Iberoamericana de Complejidad y Ciencias Económicas, 2(1), 33-52. Recuperado de doi.org/10.48168/ricce.v2n1p33

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