Competencias ambientales: aproximación desde una reflexión conceptual
Enviromental Competencies: Approach from a Conceptual Reflection
Competências Ambientais: abordagem a partir de uma reflexão conceitual
1. Eduardo Viveros Rodríguez, 2. Dalis María Mina Rosas, 3. Luis García - Noguera
1. Universidad Popular del Cesar, biovirox@gmail.com, Buenaventura - Colombia
https://orcid.org/0009-0007-9953-2259
2. Universidad Popular del Cesar, minadalis@gmail.com, Buenaventura - Colombia
https://orcid.org/0009-0006-7819-0141
3. Universidad Popular del Cesar, luisjuancarlos@gmail.com, Buenaventura - Colombia
https://orcid.org/0000-0002-8004-0293
Recibido: 10 de agosto de 2024 Aceptado: 26 de noviembre de 2024 publicado: 20 de diciembre de 2024
Para citar este ensayo | To cite this essay | Para citar este dissertação::
Viveros, E.; Mina, D. y García, L. (2024). Competencias Ambientales: aproximación
desde una reflexión conceptual. Inclusión y Desarrollo, 11 (2), pp.99-110.
Resumen
Este artículo de reflexión se origina a partir de la observación de las afectaciones de los fenómenos medioambientales y comportamentales que afectan los ecosistemas naturales y las poblaciones humanas, la educación ambiental y la ecopedagogía, estableciendo la necesidad de analizar cómo se desarrollan los procesos cognitivos que derivan en la gesta de capacidades y formación de competencias ambientales de los sujetos en formación, lo cual conduce a que desde la escuela se reproduzca una cultura ambiental frente a las problemáticas ambientales a nivel local. Se analizan aspectos conceptuales que exponen la formación y las relaciones entre las capacidades y las competencias. También se hace reflexión frente al rol del docente en los procesos de enseñanza-aprendizaje y apropiación de la didáctica de la educación ambiental desde contextos naturales. Por último, se observan las problemáticas ambientales como puntos focales importantes para que los procesos didácticos y de enseñanza para que la escuela y sus programas de educación ambiental faciliten la formación de competencias ambientales en los estudiantes.
Palabras Claves: capacidad, competencia, ambiental, enseñanza, aprendizaje, educación ambiental, problemática
Abstract
This reflection article originates from the observation of the effects of environmental and behavioral phenomena that affect natural ecosystems and human populations, env ironmental educat ion and ecopedagogy, establishing the need to analyze how cognitive processes develop that lead to the development of capacities and the formation of environmental competencies of the subjects in training, which leads to the reproduction of an environmental culture in schools in response to environmental problems at a local level. Conceptual aspects that expose the formation and the relationships between capacities and competencies are analyzed. There is also a reflection on the role of the teacher in the teachinglearning processes and the appropriation of the didactics of environmental education from natural contexts. Finally, Environmental issues are seen as important focal points for teaching and didactic processes so that the school and its environmental education programs facilitate the development of environmental skills in students.
Keywords: capacity, environmental, competence, teaching, learning, environmental education, problematic.
Resumo
Este artigo de reflexão tem origem na observação dos efeitos dos fenómenos ambientais e comportamentais que afectam os ecossistemas naturais e as populações humanas, a educação amb iental e a ecopedagogia, estabelecendo a necessidade de analisar como se desenvolvem os processos cognitivos que conduzem à conquista de capacidades e à formação de capacidades ambientais. competências dos sujeitos em formação, o que leva a escola a reproduzir uma cultura ambiental diante dos problemas ambientais em nível local. São analisados aspectos conceituais que expõem a formação e as relações entre capacidades e competências. Há também uma reflexão sobre o papel do professor nos processos de ensinoaprendizagem e apropriação da didática da educação ambiental a partir de contextos naturais. Por fim, os problemas ambientais são observados como pontos focais importantes para os processos didáticos e de ensino para que a escola e seus programas de educação ambiental facilitem a formação de competências ambientais nos alunos.
Palavras-chave: capacidade, competência, ambiental , ensino, aprendizagem, educação ambiental, problemas.
DOI del artículo: https://doi.org/10.26620/uniminuto.inclusion.11.2.2024.2-3
Introducción
La educación ambiental ha tenido avances significativos desde la primera Conferencia de la Organización
de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano celebrada en Estocolmo Suecia, en 1972, y más con los
avances de la década de los años 80 que condujo a la cumbre de Río de Janeiro (cumbre de la tierra) llevada
a cabo en junio de 1992 en la cual participaron 172 países y 2400 representantes de organizaciones no
gubernamentales, donde se expusieron las consecuencias de los avances de las tecnologías y la destrucción de
los hábitats naturales, una preocupación por la pobreza, y los deficientes índices educativos, Gomes y Cárdenas
(2023) exponen aspectos sobre el impacto de los acuerdos 30 años después de este espacio, donde se destaca la
declaración de la Agenda 21 local y escolar, documento que compromete a los estados a introducir en sus sistemas
educativos y currículos escolares la educación ambiental para que desde la formación y la cultura ciudadana se
hiciera énfasis es el desarrollo sostenible de los recursos naturales (Aguirre et al., 2021).
Según Mora (2020), y Martínez (2010), la humanidad y su desarrollo tecnológico afectan el medio ambiente
de distintas maneras, como el crecimiento demográfico que se conduce paralelamente con la productividad y
el consumismo, sumado a los acuerdos comerciales de los países que han establecido las bases para un mundo
globalizado. Esto ha tenido consecuencias en el deterioro de los ecosistemas naturales, porque es de estos
espacios que se extraen los recursos naturales, materias primas que entran en los medios de producción y el
mercado. Los costos de esta maniobra humana son, por ejemplo, los vertimientos químicos en los ríos y mares,
disminución de los bosques que implica una disminución de las poblaciones de especies animales, contaminación
del aire, aumento de los residuos sólidos inorgánicos, entre otras problemáticas que afectan las ciudades, pueblos
y los ecosistemas naturales. Para que la sociedad se interese en las problemáticas debe haber una educación
ambiental transformadora que logre involucrar a ser, fortaleciendo la sensibilidad y la responsabilidad, para
prevenir, mitigar y solucionar las alteraciones del entorno (Fajardo et al., 2024).
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [UNESCO]
(2016), y, Nay y Febres (2019), a partir de las legislaciones internacionales derivadas de los acuerdos
internacionales la educación ambiental debe contribuir a que las escuelas promuevan en la sociedad las
competencias ambientales desde los niveles de educación inicial, básica primaria, secundaria, universitaria y
educación no-formal. Esto requiere una educación que contemple las nuevas formas de pensamiento pedagógico
capaz de plantear las teorías y la didáctica para que desde la investigación y desde una educación activa se
promueva una cultura ambiental transformadora de los entornos escolares y comunitarios (Valencia y García-
Noguera, 2024).
De acuerdo con Mora y Guerrero (2022), y Cruz (2022), en Colombia y otros países latinoamericanos es
necesario que el profesorado considere distintas posturas frente a la generación de las competencias en el
individuo, particularmente en la educación ambiental EA que desde los lineamientos de la Agenda 21 local y
escolar de la Cumbre de Rio se insertan en los sistemas educativos, concretamente en el currículo ligado a la
interdisciplinariedad y la transversalidad, es decir, conduce a que los procesos de reflexión en el ámbito ambiental,
la enseñanza-aprendizaje deriven en las competencias ambientales o desempeños en los sujetos en formación.
Esta disciplina reúne elementos teóricos, científicos y prácticos que requiere de una estructuración o pedagogía
que pueda generar espacios vivenciales que potencien los procesos de enseñanza-aprendizaje que deriven de
manera significativa en los estudiantes con los desempeños que se expresan en hábitos ambientales para el
desarrollo sostenible en sus espacios de vida escolar y comunitaria.
En coherencia con el ejercicio pedagógico que relaciona al docente-saber-estudiante y los aspectos que se
relacionan con el desarrollo de competencias ambientales en los sujetos en formación, esta reflexión de autores
y sus publicaciones pretende dar respuesta a la pregunta ¿Cómo se gestan las competencias ambientales?
Ecopedagogía y las competencias
Abordar la ecopedagogía como herramienta educacional necesita de un profesorado con capacidades que
faciliten la transmisión de aprendizajes de una materia que en es multidisciplinar, la cual involucra diferentes
conocimientos, como las teorías de la educación, conceptos de las ciencias sociales y naturales. Ruiz et al.
(2021), en su revisión de los aportes de la ecopedagogía en el campo educativo, exponen que gran parte de las
publicaciones observadas tienen un enfoque teórico y crítico de los actuales contextos educativos, asimismo,
otros muestran experiencias prácticas frente a esta, pero no profundizan en las problemáticas que esta pedagogía
pretende solucionar, las cuales involucran cambios culturales donde las competencias científicas y ambientales se
reflejan en los distintos contextos sociales que suponen los países miembros de la Organización de las Naciones
Unidas.
La ecopedagogía como rama activa de la educación ambiental tiene una tarea pendiente frente a la integración
de los elementos pedagógicos que la conforman y a su operatividad en las comunidades educativas para generar
aprendizajes que deriven en las competencias ambientales que transformen la cultura y el entorno. Morales y
Mardones (2023), exponen grandes avances en las políticas educativas de los estados, pero son puntuales en
resultados donde se involucran actividades que comprendan aspectos de las competencias ambientales lo cual
implica una necesidad de redefinir cómo la escuela conduce a las competencias ambientales. Es decir que esta
herramienta multidisciplinaria debe ir más allá de ser un estímulo cognitivo, si no, una práctica colectiva, del
aprendizaje colaborativo que impacte en la conciencia grupal y que sea constante en la opinión pública, es decir,
en la vida de las comunidades (Tapia et al., 2023).
Competencias y su importancia
El ser como sujeto en formación es uno de los elementos dentro de sistema educativo cuya plasticidad cerebral
da oportunidad a que las estrategias pedagógicas por medio de diferentes estímulos generan cambios, productos,
transformaciones de las actitudes que se reflejan hacia el ambiente. Castellanos y Rojas (2023), y Pimentel
et al. (2019), señalan que la competencia se define como el conjunto de comportamientos socioafectivos y
habilidades cognoscitivas, psicológicas, sensoriales y motoras que permiten al ser llevar a cabo adecuadamente
un desempeño, una función, una actividad o una tarea, y son científicas cuando permiten al sujeto reconocer
un lenguaje científico, habilidades para la clasificación, la experimentación, el trabajo en equipo entre otros
desempeños.
El informe de la Organización de las Naciones Unidas (2018), objetivo cuatro, numeral 7, declara que para el año
2030 “todos los alumnos adquieran los conocimientos teóricos prácticos necesarios para promover el desarrollo
sostenible, entre otras cosas mediante la educación para el desarrollo sostenible”, esto implica que los estados al
generar las condiciones para que los sistemas educativos comprendan las agendas ambientales de las cumbres
internacionales, concretamente los Objetivos de Desarrollo Sostenible [ODS], conducen a que las comunidades
cumplan con sus metas educativas y reproduzcan las competencias ambientales.
Competencias ambientales desde una pedagogía activa
Comprender y reflexionar sobre los aspectos éticos de los valores ambientales es fundamental para que
los sujetos en formación, tanto en el aula como en el recreo y otros espacios de su vida diaria, desarrollen y
fortalezcan sus relaciones humanas de manera activa y constante. A través de actividades que promuevan la
culturización y el desarrollo de competencias ambientales, los individuos pueden tener un impacto positivo en
su entorno. Estas actividades les brindan la oportunidad de expresar y contribuir con prácticas amigables hacia
el medio ambiente, que pueden incluir desde pequeñas acciones como reproducir y dispersar plantas, tener
mascotas, reutilizar y reciclar residuos sólidos, entre otras. Para Delgado (2022), es importante considerar dentro de una sociedad sujeta a cambios, la innovación educativa, la cual implica a su vez una intervención que relaciona
y activa los procesos de enseñanza - aprendizaje de los sujetos (docente, alumno, comunidad) la planificación y
los acuerdos de acciones didácticas prácticas, realizables y medibles desde enfoques investigativos que permitan
observar la gesta de estas competencias.
Para las problemáticas contemporáneas de las sociedades interconectadas comercial y políticamente, la
innovación educativa debe comprender las adaptaciones pedagógicas y didácticas a las realidades y contextos
nuevos para que los procesos de enseñanza -aprendizaje activo conduzcan a la interiorización de buenas prácticas
ambientales que perduren en el tiempo para que se hagan cultura, asimismo, una política pública.
La sensibilización, un punto de partida para las competencias ambientales
La discusión sobre los valores respecto al medio ambiente y los otros seres vivos que se desarrollan en los
ecosistemas radica en reconocer su existencia, su roll de vida, su biología, es decir, la sensibilización parte del
estudio del conocimiento teórico y práctico de los entes vivos, la reflexión del individuo una vez reconoce los
otros promueve la sensibilidad (lo que importa), así la afirmación del sujeto individual y colectivo se modela hacia
la protección de los ríos, el reciclaje y la recuperación ambiental.
Cruz et al. (2023), señalan que a partir de la ética ambiental y una sensibilización adecuada se dan las
transformaciones en los procesos didácticos y pedagógicos que deben hacer que el sujeto en formación
comprenda y se dé cuenta que hay situaciones, condiciones de carácter insostenible como el cambio climático,
la reducción de las especies, la deforestación, la esclavitud, las enfermedades, la crisis alimentaria, la pobreza y
la inmigración, problemáticas que requieren compromiso y participación
Entonces cuando las estrategias didácticas facilitan que el sujeto en formación reconozca la realidad ambiental
y sus implicaciones pueden conducir a que se gesten las competencias ambientales en la comunidad y en las
comunidades para formar a los líderes ambientales con habilidades como el trabajo en equipo, entre otras, desde
las cuales se pase de la impotencia a la acción amigable con el medio ambiente.
¿Cómo se gesta una competencia ambiental?
Desde el enfoque ambiental, de acuerdo con las legislaciones internacionales y nacionales se ha promovido
que los sistemas y las instituciones educativas, se preocupen en incorporar las competencias ambientales en
los perfiles de los egresados a través de las adaptaciones curriculares que derivan en propuestas transversales
en niveles de secundaria y universitaria, (Castro et al, 2019); (UNESCO, 2016). Pues es determinante que para
que ocurra la reproducción de conductas o una cultura ambiental relacionada u observada desde la pedagogía
ambiental, como una competencia del ámbito, debe haber propuestas y acciones transversales promovidas a
través de la organización escolar y los proyectos educativos.
Mora y Guerrero (2022), y Gonzales (2021), exponen que para poder comprender cómo se manifiestan las
competencias en los sujetos en formación, se deben tomar en consideración aspectos actitudinales como: la
capacidad, entendiendo su relación con el potencial cognitivo que implica la aptitud de aprendizaje; y de realización
o ejercitación, que en sí se denota como competencia adquirida. Asimismo, la competencia se entenderá como
la proyección de una capacidad, es decir, expresa el nivel de desarrollo de la capacidad, la cual intrínsecamente
comprende los componentes cognitivos, actitudinales, emocionales y procedimentales cuyo entramado mental
se asocia y refiere al conocimiento y los aprendizajes.
El carácter actitudinal de la competencia es demostrable en la acción dentro de un contexto específico, precisando
de la activación, de la red o entramado neuronal (plasticidad cerebral) que comprende las capacidades, la
cognición, saberes, valores, y vivencias. Entonces dada la reflexión anterior hay relación sine qua non, entre la
capacidad y la competencia, donde uno de los procesos no puede existir, funcionar, expresarse sin el otro, y es la
operatividad de la capacidad que conduce a la gestación de la competencia.
Las capacidades son entendidas como elementos contenidos, potencialidades psicológicas, con predominancia
hacia la posesión, pensamiento y no a la ejecución, dado que cuando esta entra en acción se llega a la expresión de
la competencia o del desempeño. Por consiguiente, la reflexión interna, el pensamiento que implica la capacidad,
se relaciona con las ejecuciones que implican la competencia. Esta relación, que en la práctica es una dualidad
comprende: la percepción - interpretación, la evaluación - análisis, la ejecución - creación y la toma de decisiones
- transformación. En la Figura 1, se presenta la formación de la competencia ambiental, la cual de un modo
integrativo expone la relación capacidad - competencia que permite al sujeto en formación la reproducción
cultural de acciones “resultados de aprendizaje”, aspectos predecibles que se espera que el estudiante tenga la
capacidad de entender, realizar y demostrar.
En el ámbito ambiental esta relación se puede expresar a partir de la aplicación de contenidos de enseñanza que involucren referentes ambientales (seres vivos, objetos, recursos naturales, problemáticas, reflexiones, acciones de intervención) organizadas a partir de recursos ideológicos, físicos y digitales capaces de ser estímulos cognitivos en las distintas inteligencias de los sujetos en formación, o sea que genera o establece en el estudiante un “pensamiento”, una capacidad que tiene la potencialidad de ser ejecutada, ejercitada, y de ser parte de la cultura al ser reproducido en la oportunidad o necesidad, de esta manera cuando se da la acción, el desempeño de la capacidad, se denota la competencia ambiental especificada en acciones de reflexión ambiental, ahorro de recursos, reciclaje, reutilización, cuidado o recuperación ambiental y reproducción - repoblación de seres vivos.
Evidencia de la competencia ambiental
Es fundamental que los procesos de formación y de intervención generen productos sean materiales o
inmateriales que denoten y evidenciAn la competencia ambiental, es decir, que sea perceptible en los valores,
conductas de los estudiantes y en el estado ambiental del entorno escolar o comunitario. Velásquez et al. (2020)
y Rodríguez (2012), a través de la revisión y reflexión argumentan que la escuela como espacio de enseñanza
- aprendizaje debe proporcionar a los estudiantes los elementos que estimulen al desarrollo de habilidades y
competencias significativas para la vida, esto implica que el aprendizaje se adquiere cuando se aplican estímulos
cognitivos a través de la implementación de estrategias didácticas eficaces bajo una teoría de aprendizaje. Esto
da a entender que las competencias ambientales se deben enfocar desde los saberes (conocer, hacer y ser), dado
que el entramado neuronal del sujeto integra los conocimientos al actuar, es decir, demostrar un desempeño que
evidencia valores y motivaciones que se proyectan en el cuidado y protección del entorno.
La reflexión de este aspecto radica en la demostración de la competencia ambiental, para ello el sistema educativo
desde la escuela reproduce en los estudiantes los comportamientos que tendrán éxito cuando sean parte de
la cultura del individuo y del colectivo social al cual pertenece (Insuasty et al., 2022) entonces ese conjunto
de saberes y su cultura ambiental son la evidencia, de igual forma cuando el entorno exprese condiciones
ambientalmente aceptables coherentes con el esfuerzo de la educación ambiental inmersa en el sistema
educativo.
Rol del docente en las competencias ambientales
Este actor y su rol de “enseñante” aspecto fundamental para que el estudiante adquiera los saberes y capacidades
que derivan en competencias, es el primero que debe ser competente en el ámbito ambiental, también desde lo
actitudinal. La formación universitaria de los docentes también debe transversalizar la educación ambiental en
los programas de estudios, para que los procesos de enseñanza - aprendizaje sean eficaces. Traversa y Gonzales
(2022) y Nesmith et al. (2016), exponen como los procesos de investigación en la formación de los docentes
son fundamentales para desarrollar y fortalecer sus competencias ambientales, en este caso la experiencia
investigativa en temáticas de: humedales, biología de la conservación, y reutilización de agua, favorecen las
habilidades, actitudes y la autoeficacia de los educadores, de esta manera el enseñante estimulado puede
desarrollar y estimular competencias ambientales en sus estudiantes.
En importante que la didáctica avance más allá de las clases magistrales que en el caso de las ciencias naturales
y la educación ambiental puede llegar a limitaciones institucionales en las adaptaciones curriculares lo que
conduce a la trasmisión de una visión dogmática de la ciencia que no tiene en cuenta las ventajas que ofrece el
entorno natural como espacio de enseñanza -aprendizaje que ayuda a fortalecer las competencias científicas
y ambientales que deben desarrollar los estudiantes. Hernández et al. (2020), indican la necesidad de una
didáctica que involucre el espacio natural (fuera del aula) como oportunidad de aprendizaje para que los sujetos
en formación tengan la oportunidad de experimentar e interactuar directamente con el medio que les rodea y
los procesos naturales que allí operan, fortalecen el conocimiento, la aprehensión de contenidos conceptuales,
actitudinales y procedimentales.
Problemática ambiental y proceso enseñanza-aprendizaje
En la educación ambiental los escenarios reales o virtuales que son parte del contexto se pueden centrar en
un punto focal, que puede ser una problemática como el cambio climático o una solución dentro del ámbito
ambiental como la repoblación de un bosque. De esta manera el punto focal adquiere una consideración de gran
magnitud, se hace una temática en la escuela, un contenido que reúne los aspectos conceptuales, actitudinales y
procedimentales para que en el proceso de enseñanza - aprendizaje favorezca la aparición de las competencias
ambientales de los estudiantes.
Gavilanes y Tipan (2021), señalan que una problemática ambiental o punto focal siempre involucra un
componente de resiliencia y socioambiental, por ello es importante que las escuelas se transforme en los principales transmisores de datos que destaquen el punto focal, como se presentan en la Tabla 1, sino también
en la formación de hábitos ecológicos para su reproducción por parte de la población estudiantil, los cuales se
adicionan a los valores y conductas pro-ambientales impartidas en el hogar que convergen en la cultura ambiental,
lo anterior implica que el desempeño del docente es ser guía para que los estudiantes reconozcan la temática
o punto focal para que formen en su entramado neuronal su propio entendimiento, es decir, establezcan una
capacidad sujeta a ser o derivar en una competencia ambiental.