Sin tablero: aula para la emancipación del maestro
No blackboard: Classroom for the teacher´s emancipation
Sem quadro: Sala de aula para a emancipação do professor
1. Mateo Octavio Salazar Uribe , 2. Manuel Fernando García García, 3. Cristian Albeiro Pulido Melo
1. Fundación de Educación Superior San José –FESSJ, cartasintangibles@gmail.com, Bogotá, Colombia
2. Universidad Distrital Francisco José de Calda, manuel.garcia@fessanjose.edu.co, Bogotá, Colombia
3. Universidad Distrital de Bogotá Francisco José de Caldas, cristian.pulido@idartes.gov.co, Bogotá, Colombia
Recibido: 3 de febrero de 2016 Aceptado: 11 de marzo de 2016 Publicado: 19 de junio de 2016
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Salazar Uribe, M. O., García García, M. F., & Pulido Melo, C. A. (2016). Sin tablero: aula para la emancipación del maestro (No blackboard: Classroom for the teacher´s emancipation). Inclusión Y Desarrollo, 3(2), 47-55.
Resumen
Sin tablero: Aula para la emancipación del maestro busca romper las fronteras para abarcar otras formas no académicas en la práctica pedagógica, todas envueltas en la geografía del cuerpo, la casa, el hogar como trinchera de lo privado, la pertenencia a la provincia, a la nación y a la etnia. La desterritorialización, las interacciones, las hibridaciones, las fronteras indecisas, la tensión entre desplazamiento y enraizamiento, los objetos personales o colectivos, “(...) los objetos íntimos pero también públicos ligados al consumo, los hábitos, los acontecimientos, aparecen también en el aula, capaces de suscitar fuertes efectos de identidad” (Arfuch, 2005); tanto como la intimidad, pensada como el motor de transformación de la sociedad; la sexualidad, desligada del matrimonio y la reproducción; la subversión de la intimidad, y la forma en que se ha configurado el saber sobre las diferencias sexuales y raciales, siempre relativo, que comprende instituciones, practicas, rituales y discursos.
Palabras Claves: aula, maestro, emancipación, universidad, identidad, ciudadanía.
Abstract
No blackboard: Classroom for the teacher ́s emancipation seeks to break the borders to include other non academic ways in the Pedagogical Practice that involves the geography of the body, the house, the home as a private trench, the sense of belonging toward the province, the nation and the ethnicity. The deterritorialization, the interactions, the hybridizations, the undecided borders, tension between displacement and rootedness, personal or collective objects “(...) the intimate objects, but also the public ones linked to consumption, habits, events, are also presented in the classroom, capable of arousing strong identity effects” (Arfuch, 2005); as much as the intimacy, conceived as the transformation engine of society, sexuality, detached from marriage and reproduction, subversion of privacy and the way knowledge has been shaped about sexual and racial differences, always relative, comprising institutions, practices, rituals and discourses..
Keywords: deaf, classroom, teacher, emancipation, university, identity, citizenship.
Resumo
Sem quadro-negro: A sala de aula para a emancipação do professor busca romper fronteiras para incluir outras formas não acadêmicas na prática pedagógica, envolvendo a geografia do corpo, da casa, do lar como trincheira privada, o sentimento de pertencimento à província, à nação e à etnia. A desterritorialização, as interações, as hibridizações, as fronteiras indefinidas, a tensão entre deslocamento e enraizamento, objetos pessoais ou coletivos — “(...) os objetos íntimos, mas também os públicos ligados ao consumo, aos hábitos, aos eventos, também são apresentados na sala de aula, capazes de provocar fortes efeitos identitários” (Arfuch, 2005); assim como a intimidade, concebida como motor de transformação da sociedade, a sexualidade desvinculada do casamento e da reprodução, a subversão da privacidade e da forma como o conhecimento tem sido construído sobre as diferenças sexuais e raciais, sempre relativas, abrangendo instituições, práticas, rituais e discursos.
Palavras-chave: surdo, sala de aula, professor, emancipação, universidade, identidade, cidadania.
DOI del artículo: https://doi.org/10.26620/uniminuto.inclusion.3.2.2016.47-55
1. Titulado del Máster Oficial en Danza y Artes del Movimiento en la Universidad Católica de San Antonio de Murcia –UCAM, España; maestro en Artes Escénicas con énfasis en Danza Contemporánea de la Academia Superior de Artes de Bogotá –ASAB, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Bogotá, D. C., Colombia; diplomado en Docencia y Pedagogía de la Fundación de Educación Superior San José –FESSJ, Bogotá, D. C., Colombia, y diplomado en Cultura, Sociedad y Discapacidad de la Fundación Cero Limitaciones –FCL , Bogotá, D. C., Colombia. Actualmente se desempeña como docente de investigación, humanidades y artes.
2. Antropólogo con Especialización en Educación Artística Integral de la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, D. C. Actualmente se desempeña como artista escénico en la Casa del Teatro Nacional, docente en Investigación, Artes y Humanidades en la Facultad de Artes –ASAB, de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Bogotá, D. C., Colombia; director de Grupo de Investigación “Mariposas de Otras Tierras”, reconocido y avalado por Colciencias, categoría C, y tutor de nueve semilleros de investigación en artes y humanidades avalados por la Red Colombiana de Semilleros de Investigación –Redcolsi, con más de veintiún reconocimientos a nivel Nacional.
3. Máster en Danza y Artes del Movimiento, maestro en Artes Escénicas. Actualmente se desempeña como docente de investigación, humanidades y artes, animador de procesos grupales, actor, bailarín, director y creador en teatro físico y danza contemporánea, dramaturgo y escritor; experto en planeación y ejecución de proyectos y procesos comunitarios; investigador adscrito a Colciencias y al Centro de Investigación y Desarrollo Científico de la Universidad Distrital de Bogotá Francisco José de Caldas.
Introducción
Se ha convenido en que la universidad transmite y construye conocimientos, valores y actitudes imprescindibles para la vida en comunidad, y que se hace responsable de ello a través de las pedagogías y didácticas que se aplican (en la educación superior), para formar al profesional como parte de un todo en la sociedad, desarrollando en él posibilidades de interacción en los ámbitos políticos, sociales, económicos y culturales.
La educación en las sociedades contemporáneas se renueva acorde con el contexto en el que se desenvuelve; al estar determinada la sociedad por el bombardeo ideológico que generan las imágenes propuestas por los medios de comunicación, no ha quedado campo para visualizar, en la actualidad, la trascendencia de la pedagogía y de la universidad como un pilar para alcanzar el conocimiento y un pensamiento crítico objetivo que permita interactuar asertivamente con el mundo en transformación al que enfrentamos (Robles y Civila, 2004).
De cara a este contexto desafiante que enfrenta Colombia, la necesidad de una visión integral del sentido de pertenencia se presenta como un elemento importante que se constituye como la piedra angular de la construcción de una sociedad más cohesionada y resiliente. Significativamente, la participación activa de la sociedad, junto con los ingentes esfuerzos institucionales, sociales y solidarios, se convierte en la base sobre la cual descansa la edificación de un cambio positivo. En este orden de ideas, el sentido de pertenencia de cada uno de los colombianos, afincado en la identificación y el compromiso por el bien común, se erige como el cimiento que permite superar los conflictos, consolidar la paz y mejorar la calidad de vida en las comunidades vulnerables. Solo a través de una visión integral de sentir que “se hace parte de” o que “se pertenece a” se pueden desencadenar procesos positivos que conduzcan hacia un futuro más justo, equitativo y pacífico para todos. La clave radica en que cada individuo se sienta parte activa de la transformación social.
- En palabras de Javier Esteinou (2001):
En la actual fase de desarrollo por la que atraviesa el aparato escolar, ha dejado de ocupar el papel dominante, para pasar a un plano secundario de acción; la tarea de directriz cultural que ejerce el sistema de enseñanza ha sido substituida por las nuevas funciones ideológicas que realizan los aparatos de difusión de masas y las nuevas tecnologías de comunicación (Los medios de comunicación... Párr. 1).
Frente a lo planteado anteriormente, es preciso señalar la necesidad de hacer énfasis en determinados valores ante la abundancia de información que ofrece nuestra sociedad: “Actitudes de consumo selectivo, análisis crítico de los mensajes, contraste con la realidad, postura activa ante los medios, formación de un criterio propio y educación en valores” (Bernabéu, 1997, p. 75); a lo que cabe agregar la sensibilización estética. En este sentido, como intermediario en el proyecto educativo, el maestro en nuestros días debe estar comprometido con una estrategia que revierta los perjudiciales efectos causados por la, ahora innombrada, “alienación”, provocada por los medios que, silenciosamente, ha ido apartando al individuo de su propia sociedad y de la humanidad misma. El Maestro tiene la función de animar al alumno a desarrollar su propio criterio, persiguiendo la igualdad de las inteligencias, para lo que únicamente se necesita voluntad y atención como puntos de partida desde las prácticas pedagógicas. Hoy en día, el maestro debe apoderarse incluso de los medios que desintegran la sociedad y transformar ese propósito alienador en una emancipación del conocimiento y en una recuperación de la tradición –la experiencia verdadera, la familia y el individuo–, implementando metodologías que replanteen el valor y el papel de la pedagogía en las sociedades modernas. “La universidad hace profesión a la verdad, declara, promete un compromiso sin límite con la verdad” (Derrida, 2001, p. 10).
Metodología
El proyecto Sin Tablero: Aula Para la Emancipación del Maestro se inscribe en una metodología de la investigación exploratoria, de tipo analítico, de enfoque mixto: a través tanto de métodos cualitativos, que suelen ser los más apropiados para la investigación en el campo educativo, como cuantitativos, en relación con las estadísticas propias que arroja el análisis de datos cuantificables de la información. Esta propuesta se propone superar la dicotomía o tensión teoría-práctica, sirviendo esencialmente a objetivos transformadores de la realidad, a fin de modificar aspectos sustanciales como el proceso de producción y apropiación del conocimiento. Se parte del entendimiento de que la investigación se propone llevar a cabo un proceso continuo de aprendizaje que permita contribuir a la profesionalización docente. Este tipo de metodología se refiere a la investigación que produce datos descriptivos a partir del significado que los sujetos le otorgan a sus acciones, para comprender, en profundidad y desde la totalidad contextual en que se producen, las prácticas y el significado de los hechos educativos. El universo de estudio fue constituido por seiscientos estudiantes de las asignaturas de Técnicas de Expresión Oral y Escrita, Metodología de la Investigación, Antropología, Sociología, Ética, Responsabilidad Social Empresarial y Creación de Empresas, de la Facultad de Ciencias Administrativas de la San José Fundación de Educación Superior en la ciudad de Bogotá, D. C. El observatorio fue realizado entre febrero y agosto de los años 2012, 2013 y 2014, buscando evidenciar los cambios sensibles de sus comportamientos individuales y grupales.
“AULA DE LA EXPERIENCIA”
El “Aula de la Experiencia” es un modelo metodológico de investigación interdisciplinar exploratorio, resumido en la acción, la imagen y la palabra, que están relacionadas con la vida del cuerpo en unidad: la indisolubilidad de los procesos psicofísicos que proveen al hombre de grados de verdad, y de un sentido de lo real, y cuyas bases se arraigan a la expresión del estado creativo y se manifiestan por medio de la palabra y el comportamiento físico (Chejov, 1955).
El “Aula de la Experiencia” es un foro lúdico en el que el juego (que forma gran parte de la actividad humana), hace presencia como actividad imprescindible para el hombre, porque es su forma de interactuar con una realidad que le desborda y apasiona y le sirve para consolidar las estructuras intelectuales a medida que se van adquiriendo; por lo tanto, el juego debe entenderse como reflexivo y expresivo, y portador de valores. Desde una perspectiva antropológica, Campos, Espinosa y Gáñez (2006) piensen:
- El juego ha estado siempre unido a la cultura de los pueblos, a su historia, a lo mágico, a lo sagrado, al amor, al arte, a la lengua, a la literatura, a las costumbres, a la guerra. El juego es una constante en todas las civilizaciones, ha servido de vínculo entre los pueblos y ha facilitado la comunicación entre los seres humanos (p. 35).
Y más allá de eso, la práctica del juego estimula “los procesos de acción, reacción, sensación y experimentación” (Guillermez, 2002, p. 52). Lo que señala su enfoque fáctico de camino al aprendizaje tanto de las ciencias, como de cualquier otra disciplina.
AULA-CLASE
El arte, como vida activa, puede generar un nuevo tejido comunitario mediante programas de intervención en las aulas, que en este caso se ha llamado “Aula de la Experiencia”, y puede consultarse como un mediador capaz de restaurar el vínculo actual a través de sí mismo. La clase, entonces, se entiende como todos los elementos que intervienen en cuanto a tiempo–espacio en el ejercicio del aula: las horas de inicio y finalización de actividades, lugares de aprendices, sus debates, el espacio de realización, los implementos utilizados, etc.
LA ACTIVIDAD - LA TRANSVERSALIDAD
En el “Aula de la Experiencia” se parte de todas las posibilidades de realización, desde las partes, a través del juego interdisciplinario que se aborde en el desarrollo de la misma: vídeos, juegos escénicos, dibujos, películas, rondas, canciones, dinámicas, etc.
LA EXPERIENCIA – EL CUERPO
El “Aula de la Experiencia”, como vivencia corporal y sensorial, y también el juego de las artes, como actividad fundadora de experiencia y como experiencia témporo-espacial específica, producen instancias y eventos de transformación singular, colectiva y cultural;
en tal sentido, la experiencia del juego en el arte, así identificada, es una de las formas verdaderas del ser de algo, que acontece en el aula. Al final, la tensión histórica entre dominio y civilización nos plantea preguntas sobre nosotros mismos: ¿cómo saldremos de nuestra pasividad corporal?, ¿dónde está la fauna de nuestro sistema?, ¿de dónde vendrá nuestra liberación? “Se trata, insisto en ello, de una cuestión particularmente acudante para una ciudad multicultural, aunque no esté en el discurso habitual de los agrados y los derecho de cada grupo” (Sennett, 1997, p. 399).
EL CONOCIMIENTO - EL SABER
En el “Aula de la Experiencia” se comprende el conocimiento como el conjunto de los contenidos específicos que aportan las diferentes disciplinas y que se pretende transmitir, y los saberes cómo el fin del acontecer formador de todo lo anterior. Los contenidos son temas concretos que se trabajan a través de medios y de información; los saberes implican al sujeto en su subjetividad aspectos que la sensibilidad, la inteligencia el amor, el saber, el humor y la creatividad personal captúa para crear, sentir y decir las vivencias que en cada uno se han sembrado como raíces. “Esta geografía cultural se refleja en las imágenes del arte, donde los lugares y los espacios tienen una función” (Beijing, 2007, p. 82). En la intimidad innovadora del teatro se expone lo privado, desde una lectura profunda y crítica que permite rescatar del anonimato las historias vitales de cada sujeto, quien habitualmente pasa desapercibido en la historia oficial.
LA LECCIÓN - LA AUTORIDAD
En el “Aula de la Experiencia” la lección se da en función de la transformación de hábitos individuales y grupales manifestados, a su vez, en la transformación sensible de la persona y de los grupos. La autoridad es el ejercicio del cuidado del amor y la disciplina desde los valores y el respeto.
- Como diría Averdt (1996):
Su característica es su inflexible reconocimiento por aquellos a quienes se les pide obsescar, en la afirmación de que ambos ocupan un lugar predefinido y estable. No precisa ni de la coacción ni de la persuasión. En el caso de la coacción porque si se recurre a la fuerza significa que la autoridad ha fracasado; y en de la persuasión ésta presupone un orden igualitario que se alza contra el orden autoritario, donde prevalece lo jerárquico (pp. 101-103).
Como práctica de formación, el juego del arte, con énfasis en las actividades del “Aula de la Experiencia”, se debe comprender como el problema político; juego de prácticas y formas de encarcelarlo y visibilidad del arte que intervienen como un espacio de educación estética, formación cultural y académica, plural, que se define como tal en cuanto condición de posibilidad para procesos transformadores de la realidad como movimiento de una comunidad plural viva. El juez se concibe, entonces, como actor social y respuesta a lo que Aventil (1966) advierte de entrada en su escrito “Ventajá y política”, que forma la sección séptima de la obra Émre el pasado y el futuro.
- Nadie ha dudado jamás que la ventaja y la política nunca se llevaron demasiado bien, y nada, por lo que yo sé, puso nunca la verdadía entre las virtudes políticas. Siempre se vio a la mentira como una herramienta necesaria y justificable no sólo para la actividad de los políticos y los derrasegos sino también para la del hombre de Estado. (...) Está en la esencia misma de la verdad ser imposible, y en la esencia íntima del poder ser fúszal (p. 239).
El desarrollo de la imaginación, creatórica de simbolos que reinterpretan el mundo mediante la interacción que este sentido antes es sujeto y sustituyendo, se da básicamente a través del juego, que culturalmente se asigna a la infancia como una actividad propia de ella, pero que, efectivamente, desde lo que aposta el arte se puede reconocer como una actividad fundadora o lo largo de toda la vida y de todo proceso formativo. Ya desde Aristóteles (1954), en el libro VIII de su obra La Política, se destacó la función del juego en la formación del carácter y la personalidad de un individuo.
SIN TABLERO:
ALLA PARA LA ENAMORACIÓN DEL MAESTRO
La experiencia es el proceso por el que la conciencia pasa de una figura a otra, se transforma (Hegel, 1966) es (...) “el sentido originalo de todo acto de conocimiento, de tal manera que en él se concentra no solo este conocimiento ante la existencia misma” (Toucault, 2007, p. 46), lo que reafirma la importancia de partir de la experiencia en el acto del aprendizaje. Ernandt Kant (1926) define la experiencia como “(...) una conexión sintética entre las intuiciones y un conocimiento obtenido por medio de percepciones enlazadas”. Percepción e intuición con conceptos que de momento hacen pensar en el cuerpo, en los sentidos, lo que ratifica la noción de la experiencia del ata a partir del juego, del cuerpo, de la imagen, del movimiento, de los saberes ancestrales; pero, sobre todo, de una metodología que trascienda al tablero y a la cátedra en busca de una relación más directa entre el conocimiento y la realidad; una práctica que desmonte el imaginario común de rechazo hacia la academia, y del aula, la monotonía, la repetición, el conductismo, la cátedra: una educación que puede prescindir del tablero y se instala en el cuerpo mismo. El conocimiento no debe ser impuesto, ha de ser construido y concertado según las condiciones sociales de una población.
Se propone, desde este espacio académico (el “Aula de la Experiencia”), una opción pedagógica en la que no sólo el maestro sino también el estudiante se vean involucrados como comunicaciones del conocimiento, reconociendo, reconstruyendo y revolucionando sus experiencias personales y ancestrales como base del desarrollo sociocultural y haciendo uso del arte, del largo o de la Unidad en el “aula taller”, explotando al máximo el potencial del “saber del cuerpo en la pedagogía.
En los modelos pedagógicos tradicionales, cuando se desvinculan los saberes de la vida práctica, se confunde el conocimiento con la mera información. “El hombre se resiste a estar tenuamente informado, sin comprender el sentido de lo que sabe, sin articularlo con esos registros de memoria corporal que son los saberes previos.” (…) Conocer es producir sentidos desde el sujeto/cierrejo de “n ncorporantes a un mismo, a un sí mismo, a una identidad inédita” (Cullen, 1997, p. 2). Se trata de una “política del cuerpo”, para lo cual hay que reconocer que el lugar del cuerpo en la educación es de otro que el lugar de la salud y la dignidad en la sociedad y en la cultura” (Cullen, 1997, p. 3). Un postulado que no se puede perder los vistas en la enseñanza-aprendizaje de ninguna disciplina, es que el sujeto pedagógico es un cuerpo que sabe, recuerda, puede y desea. En este caso, el arte, como vida activa en la pedagogía, construye un nuevo tejido social mediante prácticas de intervención en el aula, aquí llamadas “Aula de la Experiencia”, en las que puede consolidarse el profesional como mediador capaz de restaurar el vínculo social a través de sí mismo.
- Al respecto, Federico Nietzsche (2009) afirma:
El arte es la estructura más transparente y más conocida de la voluntad de poder. (…) El arte es una estructura de la voluntad, no se trata de arte como expresión individual, sino como igual a través del cual se filtra el Ser del modelo. (…) Los productos de la creatividad son los más transparentes de la voluntad de poder. (…) El arte está situado en el cuerpo; hablar de arte, creatividad y metafísica, es partir de lo real que somos, de la inmanencia y también del cuerpo.
Es menester de la universidad lograr que el ata exista como un modo de construcción de formas de vida, dando lugar a la experiencia autónoma para preparar seres humanos, promedios de comunidad, de libertad y de emancipación del conocimiento. Implementado ahora en el modelo del "Ata de la Experiencia" (voy) metodología explicaremos más adelante), como implicación sociocultural, el juego, que se establece no solo desde el arte: estará entonces habilitando dos elementos intolerables de independancia de la educación superior, la formación y la experiencia y emancipando, a la vez, al maestro en su pedagogía: "se puede así actuar una sociedad de emancipados que sería una sociedad de artista" (Rancière, 2002, p. 95).
El trabajo de la sociedad, la imagen y la palabra está dirigido a la consecución de un estado particular de la presencia del cuerpo físico, mental y energético por la restrimación del sistema nervioso, el mejoramiento de la respiración y la circulación sanguínea, la corrección de las posturas, el mejoramiento de las articulaciones, los músculos y el sistema éxito, además del mejoramiento consciente de la voz, la formación del tabla, las palabras y los sonidos; incluso, el énfasis de este trabajo sobre la capacidad de reacción y el sentido de la alerta, también interviene definitivamente en la expresión de los sentimientos y las emociones (Stanislavski, 1993). Todo esto es dirige al mejoramiento de las capacidades de los estudiantes para captar y comprender los contenidos propios de la vida, que transciendo lo académico y configuran al individuo como ciudadano en su entorno particular. Como señala el estudio de Richard Sermett [1977], en su interés como investigador al analizar el individuo y la imagen del cuerpo humano y su épote dentro de las colachalidades presentes en la ciudad, tras un siglo que algunos han callado como de "polución autolonada", sometido a una continua "cascada de imágenes"; vemos cómo renace la importancia de lo íntimo de la ata, que aparezca por la investigación integradora, por la restabilidad estética, por la consolidación de una nueva humanidad: un ata modesta en sus presupuestos económicos, pero que se asienta en la recuperación de la palabra y que lucha en contra de los modelos de silencio imperante: "porque está transformando lo que se llama cultura en una industria" (Lyotard, 1988, p. 42).
La palabra alienación, que fuera usada por los investigadores sociales y culturales en la década de los sesenta, es uno de los conceptos "desaparecidos" por el sistema de dominación imperante, esta se define como el proceso mediante el cual el individuo o una colachividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debía esperarse de su condición y, también, como el estado mental caracterizado por una pérdida del sentimiento de la propia identidad.
- En esta línea, Sibila (2005) plantea:
De allí en más, las máquinas se reprodujeron por desgües y fueron poblado los paisajes, generando sus productos manufacturados y sus artificios en territorios donde antes solían primar lo natural y lo artesanal. Los apatrivos mecánicos ostentaban a automaturar las tías diversas funciones y a transferir sus ritmos, su regularidad y su precisión a los cuerpos y rutinas de los hombres (p. 72).
El poder de los medios músicos de comunicación para determinar la opinión de los jóvenes no es una novedad. (...) fue necesario confiar el motor en práctica todo lo difícil de técnicas minuciarias, diversas estrategias de ortopedía social, para convertir a los hombres en trabajadores al servicio del capitalismo industrial" (Sibila, 2003).
Una respuesta dura contra estas procesos alienadores se da en la intimidad del "Ata de la Experiencia", delegándose como un mito que legitima la nostalgia, el desarrollo e abandono de la tierra, la identidad constituido por el grado de penetración en el paisaje humano y teléfono de la intimidad, que la sensibilidad, la inteligencia, el amor, el humor, el humor y la creatividad personal captan para pintarse, sentirse y decirles las vivencias que en cada uno se siembran. La intimidad registrada y contenida en el "Ata de la Experiencia" reflejan todos estos, es entonces, el lugar de lo privado, de factura profunda y de ejercicio crítico a través del cual se reconocen historias individuales e íntimas.
Se trata, entonces, de eliminar las fronteras para abarcar otras formas no académicas en el ata, todos envueltos en la geografía del cuerpo, de la casa, sólo hogar como trincheras de los privados, con su sucievia ampliación en cuanto identificación y pertenencia, a la provincia, a la nación y a la etnia: "(...) esta geografía cultural que se refleja en las imágenes del arte, donde los lugares y los espacios tienen una función" (Beiling, 2007, p. 82). La desterritorialización, la intersecciones, las hiérbolizaciones, las fronteras indecisas, las teorías entre desplazamiento y enraizamiento, los objetos personales o colectivos. La intimidad, pensada como el motor de transformación de la sociedad, la sexualidad, desligada del matrimonio y la reproducción; la subversión de la intimidad, la oposición de los sexos, el cambio en las formas en que se ha configurado el saber sobre las diferencias sexuales y raciales, siempre relativo, que comprende instituciones, practicas, rituales, discursos, representaciones múltiples y contradictorias, permiten al estudiante la posibilidad de ser activo, despertándolo del sueño alienador de los medios.
- Como diría Arendt (1993):
Público es aquello que es abierto al conocimiento de todos, por contrario a lo privado, que está reatingido a pocas personas y que, en muchos casos, se configura como exaltadora, como esfera de intrusión, como jugu donde aridan. En patrones del corazón, los pensamientos de la mente, las debidas de los sentidos” (p. 59).
La participación activa del estudiante en la construcción de su saber ha declinado lamentablemente: la imaginación de este se ha vuelto forzosamente más débil, más pobre: hoy, la infancia, la teleciedora y demás deshonrosidades, lo liberando el ejercicio de las autorías allí donde la paratilla (seyelo) lo guía mostrándole en qué debe fijarse, haciendo su participación pasiva, poniéndolo en un barago obligándolo a vivir a través de un reflejo deformado de lo que en realidad es hablar: la experiencia del mundo. Es por eso que hoy, a través del "Aula de la Experiencia", se busca envolver el estudiante con la acción misma, tradicionalmente en forma activa, rompiendo moldes convencionales sin necesidad de tantos recursos técnicos, para lograr algún efecto real sobre su vida psicológica, sus pensamientos y su imaginación activa. Además del Real y Seguros Estatalia (citados por Robles y Civila, 2004) señalan, en su libro Aula de Teatro, que la formación es fundamentalmente un juego, así que el taller en el "Aula de la Experiencia" debe convertirse desde el inicio en un tono búton.
- Al respecto, Päger y Szemintka (1967) indicaban:
El juego es una actividad imprescindible, ya que el hombre necesita jugar porque esta es su forma de interactuar con una realidad que le desborda; además el juego tiene para comodidad las estruturas intelectuales a medida que se van adquiriendo
Conclusiónes
“El arte no da respuestas, sino cambia las preguntas”, decía Teodoro Adorno, filósofo, sociólogo y musicólogo alemán, representante de la llamada “teoría crítica de
la sociedad”. El juego, como actividad fundadora de experiencia real específica, que produce instancias y eventos de transformación singular, colectiva y cultural, es un modo de construcción y reconstrucción de la misma experiencia en el espacio dinámico del aula, que media entre el estudiante y el docente como actores sociales en la construcción del conocimiento.
¿De qué modo podría la institución educativa contribuir a generar espacios de configuración de políticas que cultiven el juego en el aula como factor de construcción de conocimiento y sociedad?
Jacques Rancière (2005), en sus tratados sobre políticas estéticas, ofrece una gama de posibilidades para la promoción de un horizonte multicultural, dejando a un lado los territorios unipersonales impuestos, abriendo lugar a la diversidad, a la diferencia, al conocimiento ancestral y a la construcción de formas de comportamiento que reflejen principios universales, necesarios para la vida en comunidad, como la justicia, la paz, la democracia, el derecho a la libertad, a pensar por sí mismo y a la autonomía como base de toda ciudadanía.
El “Aula de la Experiencia” hace lugar a todas aquellas manifestaciones que en las instituciones no gozan de campo de acción, que no siempre están acompañadas de producción de conocimiento y que, aplicadas a la formación y transferencia en el ámbito plural de la comunidad, quizás sean uno de los modos concretos de promover la emancipación del conocimiento en la sociedad actual. La puesta en práctica del “Aula de la Experiencia”, como modelo metodológico de las asignaturas de Metodología de la Investigación, Antropología, Sociología, Ética, Expresión Oral y Escrita, aplicada a seiscientos de los alumnos de la Facultad de Ciencias Administrativas de la Fundación San José, mostró, a través del observatorio realizado entre febrero y agosto de los años 2012, 2013 y 2014, una curva sorprendente en el progreso y nivel académico de los estudiantes, además de un cambio sensible en sus comportamientos individuales y grupales.
La multiplicación y la difusión de espacios para el conocimiento, en los cuales la vida se represente, manifieste y exponga, y se ofrezca, en el ámbito dialogado de la razón y la sensibilidad, una difusión de conocimientos de las corrientes pedagógicas actuales, consideradas menores o adjetivas (como la educación artística integral), junto a todas sus expresiones derivadas, y todas las tendencias y los estilos que se articulen en el espacio transformador del aula, son el objeto de estudio en esta ocasión.
“La crisis general que se apoderó del mundo moderno en su totalidad y en casi todas las esferas de la vida, se manifiesta de distinto modo en cada país” (Arendt, 1996, p. 185). Y no solo en cada país sino en cada estrato y en cada persona se manifiesta la crisis de sentido, producida en gran parte por el proceso de globalización. La falta de un sentido humano se apodera también de la universidad, relegando a la pedagogía y ponderando el negocio de la educación; la crisis del sentido universitario se refleja hoy en cuanto a que “saber” es producir y consumir bienes, lo cual es lo más importante en la educación: ahora, todo tiene precio.
Hoy la universidad invierte en la mejora de la gestión, en un mundo donde todo tiene precio y se compra y se vende; la universidad del siglo XXI se ha convertido en una industria o corporación que busca la eficacia y la eficiencia, donde los estudiantes son materia prima que pasa por la fábrica escolar y sale a producir dinero. En esta sociedad de consumo en la que vivimos, tecnocrática, virtual y de las telecomunicaciones, se hace necesaria una reflexión acerca del papel de las artes y del maestro en la conformación de los saberes, la palabra, la memoria, la nación y la tradición en el campus universitario.
Ya no se puede sostener una ilusión fija de identidad estable. Paula Sibilia (2005), en El hombre postorgánico, afirma al respecto que las identidades construidas a partir de nichos, muestras y targets, ubican al individuo en recortes sometidos a desplazamientos constantes; hoy el sujeto se define menos en función de la sociedad y la cultura, y más en relación con corporaciones sostenidas en el mercado global.
Los ciudadanos han sido remplazados por consumidores; las relaciones de poder se han convertido en redes flexibles y fluctuantes e, incluso, el cuerpo ha sido desplazado al objeto de consumo. Para Jaques Rancière (2005), la escuela tiene la función, en el contexto en que desarrolla su hipótesis, de encontrarse con la emancipación y la posibilidad de libertad.
Quizás, lejos de soñar con utopías, la apuesta puede tener gran aplicación sociocultural, radicada en la posibilidad misma de abrir lugares plurales para que la educación sea celebración de la vida y producción transformadora. “Bastaría con aprender a ser hombres iguales en una sociedad desigual. Esto es lo que quiere decir emanciparse” (Rancière, 2003, p. 171). Quizás, el juego estético sea el potenciar la experiencia como creación de pluralidad, el espacio del “Aula de la Experiencia” como verdadero conocimiento y formación, sin otro nombre que el de la libertad y el crecimiento de todos, donde se configure la expresión de cada quien, transformada en dinámica en tanto hace cultura, en cuanto un nosotros plural como sociedad, como comunidad libre y participativa, como mundo en la diversidad: “El hombre es una voluntad servida por una inteligencia” (Rancière, 2003, p. 71. No obstante aparece ahora una humanidad que ha perdido su sentido y la experiencia, ello no necesariamente significa que hoy no exista tal experiencia y sabiduría. Lo particular es que el hombre de hoy se queda contemplándola plácidamente, pero negándose a tener una experiencia real, prefiriendo, por ejemplo, capturarla a través del dispositivo de videos o de fotografías. No debería haber ninguna barrera de comunicación entre la gente, toda lógica del pasado ha persistido en la idea de facilitarla, pero la sorpresa es que el resultado en este siglo haya sido la pasividad de aquellos que son espectadores del mismo. ¿Es todavía capaz el hombre moderno de tener humanidad o debe considerarse la destrucción de lo humano como un hecho consumado?.
Referencias Bibliográficas
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Arendt, H. (2008). La promesa política. Barcelona: Paidós-Ibérica.
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Derechos
Artículo de investigación / Research Article / Artigo de pesquisa
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