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Revista Inclusión y Desarrollo No. 2 (2) pp. 30-36, Julio - Diciembre 2015 , eISSN: 2590-7700 -- ISSN: 2389-7341

Desvinculación e inclusión histórica: inmigrantes y mentalidades: los sefarditas o judios españoles en la América Española

Termination and inclusion of history: immigrants and mentality: sephardic spanish or spanish jews in America

Desvinculação e inclusão histórica: imigrantes e mentalidade: judeus sefarditas ou judeus espanhóis na América

1. Félix Fernando Dueñas Gaitáne

1. Corporación Universitaria Minuto de Dios-UNIMINUTO, felix.duenas@unimunuto.edu, Bogotá, Colombia
Recibido: 15 de noviembre de 2013 Aceptado: 19 de febrero de 2014 Publicado: 22 de junio de 2015
Para citar este artículo | To cite this article | Para citar este artigo:
Dueñas Gaitán, F. F. (2015). Desvinculación e inclusión histórica: inmigrantes y mentalidades: los sefarditas o judios españoles en la América Española (Termination and inclusion of history: immigrants and mentality: sephardic spanish or spanish jews in America). Inclusión Y Desarrollo, 2(2), 30-36.

Resumen

El presente artículo tiene como objetivo analizar la situación general del judío en la América Española y su notable influencia en la configuración socio – cultural del territorio hispanoamericano. De esta manera, se ofrece al lector una visión histórica de los alcances culturales de los inmigrantes judíos en la América Española, haciendo énfasis principalmente en el aspecto de la mentalidad judía. Para desarrollar el objetivo del artículo se procederá como sigue: en la primera parte se hace una apro-ximación histórica de los judíos españoles o sefarditas en España, en la segunda el proceso de colo-nización de los judíos conversos en la América Española y finalmente en la tercera parte se aborda los cambios culturales, identidad, desvinculación, inclusión y exclusión que presentaron los judíos conversos en la sociedad española en América.

Palabras Claves: Judío, Mentalidad, Inclusión, Identidad, Régimen, Hispanoamérica, Pruebas de nobleza.


Abstract

This article aims to analyze the overall situation of the Jewish populace and their remarkable in-fluence on the socio - cultural life in Spanish America, in particular, the Hispanic American territory. Thus, the reader is offered a historical overview of the cultural achievements of Jewish immigrants in Spanish America, focusing primarily on the aspect of Jewish epistemology. The target article will proceed as follows: 1) a historical approach of the Spaniards and Sephardic Jews in Spain, 2) the co-lonization of the converted Jews in Spanish America and 3) cultural change in identity, disassociation, inclusion and exclusion of Jewish converts in the Spanish society of South America.

Keywords: Jewish, Mentality, Inclusion, Identity, Latin America, Evidence of nobility.


Resumo

Este artigo tem como objetivo analisar a situação geral da população judaica e sua notável influência na vida sociocultural da América Espanhola, em particular no território hispano-americano. Assim, oferece-se ao leitor uma visão histórica das realizações culturais dos imigrantes judeus na América Espanhola, com foco principal no aspecto da epistemologia judaica. O artigo será desenvolvido da seguinte forma: 1) uma abordagem histórica dos espanhóis e judeus sefarditas na Espanha, 2) a colonização dos judeus convertidos na América Espanhola e 3) a mudança cultural na identidade, desvinculação, inclusão e exclusão dos judeus convertidos na sociedade espanhola da América do Sul.

Palavras-chave: Judeus, Mentalidade, Inclusão, Identidade, América Latina, Provas de nobreza.





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DOI del artículo: https://doi.org/10.26620/uniminuto.inclusion.2.2.2015.30-36

1. Profesional en Filosofía con Mención en Historia de la Universidad del Rosario. Maestrando de la Maestría en Educación con especialidad en Educación Superior de la Universidad Internacional Iberoamericana UNINI – (Estados Unidos). Maes-trando del Master en Educación de la Universidad Europea del Atlántico – (España). Maestría en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana. Realizó Estudios Monográficos de Doctorado en Historia en la Universidad de Cádiz (España). Di-plomado en Educación Superior, Pedagogía y Gestión Universitaria de la Universidad del Rosario. Diplomado en Ciencia, Tecnología y Sociedad de la Universidad Javeriana. Diplomado en Docencia Virtual de la Corporación Universitaria Minuto de Dios. Diplomado en Investigación, Diplomado en Formulación de Proyectos de Investigación y Diplomado en Escritura de Artículos Científicos y Tecnológico de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia- ACAC. Actualmente se desempeña como investigador en la Corporación Universitaria Minuto de Dios- UNIMINUTO.



Introducción

Un estudio serio de los comportamientos y las actitudes de los pueblos permiten ras-trear con mayor facilidad los orígenes de la cul-tura e identidad hispanoamericana. Los traba-jos historiográficos realizados por historiadores como Daniel Mesa[2] y Seymour Liebman[3] son una verdadera muestra de análisis sociológico de las mentalidades en la América Española. Trabajos como estos permiten responder a preguntas como: ¿por qué somos lo que somos?, ¿por qué actuamos como actuamos?, ¿por qué hablamos como hablamos?, además de reformular mu-chos conceptos de la historia oficial hasta ahora mal entendidos. Un caso concreto de esto son las pruebas de nobleza e hidalguía en América y la inquisición, ¿eran dichas pruebas una ver-dadera medida de purificación racial y religiosa o simplemente una rutina más de la burocracia española?, ¿qué alcance tuvo la inquisición para detener la infiltración cultural de los inmigran-tes judíos en América? En el presente artículo se pretende abordar dichas preguntas para com-prender los procesos de desvinculación e inclu-sión de la sociedad judía conversa en la América Española. Igualmente el artículo toma como fuente para la reconstrucción argumentativa la obra de Miguel de Cervantes Saavedra y docu-mentos históricos que fueron consultados en el Archivo General de Indias en Sevilla.


ESPAÑA Y LOS JUDÍOS SEFARDITAS

El “Aula de la Experiencia” es un modelo metodológico de investigación interdisciplinar exploratorio, resumido en la acción, la imagen y la palabra, que están relacionadas con la vida del cuerpo en unidad: la indisolubilidad de los procesos psicofísicos que proveen al hombre de grados de verdad, y de un sentido de lo real, y cuyas bases se arraigan a la expresión del estado creativo y se manifiestan por medio de la palabra y el comportamiento físico (Chejov, 1955).

Durante siglos los judíos Sefarditas o Sefaradim (rama del judaísmo en España) vivie-ron conjuntamente con los Arabes, desarro-llando costumbres y modos de vivir propios. La ciudad de Córdoba es un claro ejemplo de lo anterior. La impresión que se lleva un viajero y observador de la judería hace recordar la enig-mática sentencia de la mentalidad judía: vivimos dentro de los pueblos, pero somos el pueblo de Dios (somos un pueblo distinto). Esta imagen del judío será la que llegaría a América. El judío en América vivirá mimetizado del resto de la socie-dad colonial, será un judío converso, es decir, un judío con disfraz de cristiano, pero en el fondo de fuerte raigambre judía. La expulsión de los judíos de España se hará efectiva en el año 1492 y en los primeros años del siglo XVI[4]. Después de un largo proceso de unificación española en-cabezada por la Corona de Castilla finalmente España logra unificar sus reinos. Seguidamente España busca afanosamente unificar la Nación bajo una sola religión, la cristiana católica. De lograr esto se asegura perenne fidelidad a su Majestad Católica el Rey. Muchos judíos que por aquella época vivían en todo el territorio español (principalmente en Andalucía) tuvieron que convertirse y salir en busca de tranquilidad y nuevas oportunidades. El judío se vio en la ne-cesidad de cambiar su identidad, de colocarse un disfraz cristiano, de pasar inadvertido, por su seguridad.

LA LLEGADA DE LOS SEFARDITAS A LA AMÉRICA ESPAÑOLA

Es precisamente este judío expulsado quien llegará a las colonias españolas en América. Las investigaciones realizadas por los profeso-res Mesa y Liebman arrojan la tesis de que los judíos conversos llegaron a América desde el momento mismo del descubrimiento. Muchos de los conquistadores eran de origen judío. Lo anterior, sustenta un posible argumento que muchos de los hidalgos llegados a las colonias en América eran simples conversos o hijos de conversos que prestaban sus servicios, princi-palmente militares al Rey, haciéndose pasar por cristianos viejos. Una imagen romántica de la fidelidad típica del Hidalgo la presenta Miguel de Cervantes Saavedra en su monumental obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha cuando nos dice:

    No esperaba yo menos de la gran magnifi-cencia vuestra, señor mío – respondió don Quijote -; y así, os digo que el don que os he pedido y de vuestra liberalidad me ha sido otorgado es que mañana en aquel día me ha-béis de armar caballero y esta noche en la capilla deste vuestro castillo velaré las armas, y mañana, como tengo dicho, se cumplirá lo que tanto deseo, para poder como se debe ir por todas las cuatro partes del mundo bus-cando las aventuras, en pro de los menes-terosos , como está a cargo de la caballería y de los caballeros andantes, como yo soy, cuyo deseo a semejantes fazañas es inclinado. (Cervantes Saavedra, 1967, p 26).

[2]. Ver De los judíos en la historia de Colombia. Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, 1996; Polémica sobre el origen del pueblo antioqueño. Bogotá: Fondo Cultural Cafetero, 1988
[3]. Ver Los judíos en México y América central. México: Siglo XXI editores, 1971.
[4]. La expulsión de los judíos de España en 1492 se La forma como el judío pasó inadvertido ante las autoridades españolas fue adoptando nom-bres y apellidos distintos. La conquista española a diferencia de lo que la historiografía tradicional y la historia oficial presentan, es un proceso em-prendido por las clases medias bajas españolas del siglo XVI. Se trata de un proceso con cierta legalidad por parte del Estado español fundado y ejercido por distintos hombres en busca de re-conocimiento y títulos. En esto radican las dis-tintas “Probanzas de mérito” presentadas por los conquistadores a la Corte Española. Como afirma Restall, “La naturaleza y finalidad de las probanzas obligaba a sus autores a engrandecer sus propias hazañas e infravalorar o ignorar las de los demás, eliminando a su favor los proceso o pautas ajenos a bien las acciones y logros indi-viduales” (Restall, Matthew, 2004, p. 38).dio por medio del “Edicto de Granada” ordenado por los Reyes Católicos en el cual se pretendía que los judíos influyeran a los cristianos nuevos a convertirse al judaísmo. En realidad se trató de una decisión política de la Corona Española para instaurar un Estado cristiano católico en todos los dominios españoles.




En realidad el “hidalgo“ era un simple militar que a cambio de sus servicios a la corona recibía privilegios como : no pagar impuestos, no estar subordinado a ningún señor feudal y sobre todo obtener títulos “ honoríficos “de nobleza como el preciado DON (De Origen Noble). Pero el DON era un título sólo para los hidalgos, la vieja y verdadera clase noble española ostentaba tí-tulos de: condes, marqueses, duques, príncipes, etc.

En la época del descubrimiento los “hidal-gos” servían al Rey como capitanes de expe-dición. Un ejemplo de ello son conquistado-res como: Hernán Cortes, Pizarro, Pedro de Heredia, Sebastián de Belalcázar. En realidad, ¿qué buscaban estos hidalgos al prestar servi-cios al Rey en la empresa del descubrimiento? Lo que buscaban era convertirse en verdaderos nobles de tipo señorial como los que estaban en la península. Serian precisamente los hijos de estos hidalgos los posteriores nobles que en la América española se denominaban criollos y que posteriormente encabezarían los movi-mientos de independencia. Otro aspecto carac-terístico del hidalgo era adoptar apellidos falsos y antepasados inexistentes. En un fragmento del Quijote de la Mancha Cervantes hace notar de su Hidalgo:
    Puesto nombre, y tan a su gusto, a su caballo, quiso ponérsele a sí mismo, y en este pensa-miento duró otros ocho días, y al cabo se vino a llamar don Quijote; de donde, como queda dicho, tomaron ocasión los autores desta tan verdadera historia que, sin duda, se debía de llamar Quijada , y no Quesada , como otros quisieron decir. Pero, acordándose que el va-leroso Amadís, no sólo se había contentado con llamarse Amadís a secas, sino que añadió el nombre de su reino y patria; por hacerla famosa, y se llamó Amadís de Gaula, así qui-so, como buen caballero, añadir ala suyo el nombre de la suya y llamarse don Quijote de la Mancha, con que a su parecer, declaraba muy al vivo su linaje y patria, y la honraba con tomar el sobrenombre della. (Cervantes Saa-vedra, 1967, p 21).
La forma como el judío pasó inadvertido ante las autoridades españolas fue adoptando nom-bres y apellidos distintos. La conquista española a diferencia de lo que la historiografía tradicional y la historia oficial presentan, es un proceso em-prendido por las clases medias bajas españolas del siglo XVI. Se trata de un proceso con cierta legalidad por parte del Estado español fundado y ejercido por distintos hombres en busca de re-conocimiento y títulos. En esto radican las dis-tintas “Probanzas de mérito” presentadas por los conquistadores a la Corte Española. Como afirma Restall, “La naturaleza y finalidad de las probanzas obligaba a sus autores a engrandecer sus propias hazañas e infravalorar o ignorar las de los demás, eliminando a su favor los proceso o pautas ajenos a bien las acciones y logros indi-viduales” (Restall, Matthew, 2004, p. 38).

La empresa conquistadora fue obra de un puñado de hombres que no fueron estricta-mente militares del Estado Español[5], sino por el contrario, se trató de una empresa personal del conquistador en donde cada capitán de expedi-ción debía correr con los gastos. Como afirma Armando Martínez, “Antes de que la conquista y rescate diera comienzo, cada soldado ya era deudor a la compañía de los gastos de su flete y alimentación hasta las indias” (Martínez Garnica, Armando, 1992, p. 35). La empresa de conquista es llevada a cabo por hombres ampa-rados por el sistema español de vasallaje, con-trato y recompensa como señala Restall en el capítulo 4, en donde el conquistador a cambio de presentarle servicios al Rey recibía de este: privilegios, títulos y tierras. En esto radica el interés de los conquistadores al presentar las “Probanzas de mérito”. En la siguiente probanza presentada por el hermano de Gonzalo Jiménez de Quesada en 1576 al Rey Felipe II, Melchor de Quesada hace hincapié en la difícil situación económica que quedo su hermano después de la conquista del territorio de la Nueva Granada. La probanza dice (Ver subrayado):
    Hizo el dicho adelantado Jiménez de Que-sada, ocho compañías de infantería en que hubo cuatrocientos (400) infantes y cien-to(100) de a caballo y por haber de ser su viaje y descubrimiento por el Río Grande de la Magdalena arriba, en bergantines que mandó hacer, llevó otros doscientos (200) hombres que por todos fueron setecientos (700), esto a su costa y de sus soldados, sin que Su Majestad ayudase para ello con cosa alguna; y con este ejército caminó la tierra adentro año y medio, pasando grandes infor-tunios, peligros y trabajos y con el ardiente celo del servicio de Su Majestad,todos los allanaba y con deseo de acrecentar su coro-na y Estado y fueron tales y tan excesivos los trabajos que, de setecientos (700) que sacó de Santa Marta, no quedaron vivos cuando llegó al Nuevo Reino de Granada que descu-brió, conquistó y ganó y pobló el dicho ade-lantado su hermano, sino ciento sesenta y cinco (165), con los cuales y otras gentes que después se allegaron a la faena de la riqueza que allí se hallaba, edificó y pobló las ciuda-des y villas que fueron necesarias para que-dar hecha y acabada la conquista y señorío de aquel reino, como todo esto es público y notorio; al mando de a donde se ha traído y trae tanto oro y piedras preciosas cuanto los registros de la Casa de Contratación dan tes-timonio y vuestra alteza mejor sabe...Por lo cual humildemente suplico a vuestra alteza que siendo a lo que he dicho y a otras mu-chas cosas que pongo en favor y beneficio, que vuelva los ojos la clemencia que suelen a la vejez del adelantado, a la pobreza de sus parientes y a sus muchas deudas y a sus tan grandes y señalados servicios y represen-tándoselos a Su Majestadle favorezcan en tanta justicia como tiene, para que se le de proporcionalmente renta perpetua de que pueda testar y pagar sus deudas y satisfacer a sus deudos que le han ayudado, que ade-más de ser esto bien merecido por el dicho adelantado, su hermano, con su ejemplo se animarán otros a servir y poner la vida en peligro en servicio de Dios y Majestad y en hacer esto recibirá gran merced. Melchor de Quesada[6].

[5]. Ver De los judíos en la historia de Colombia. Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, 1996; Polémica sobre el origen del pueblo antioqueño. Bogotá: Fondo Cultural Cafetero, 1988
[6]. Documento extraído de las Probanzas de mérito del ICANH. El subrayado es del autor.


Tal como lo indica la probanza anterior, la empresa de conquista era emprendida por hombres que no, “participaban en las expedi-ciones de conquista a cambio de un salario, sino con la esperanza de adquirir riqueza y estatus social” (Restall, Matthew, 2004, p. 68). Las téc-nicas, procedimientos y estrategias de conquista empleadas por los conquistadores eran las utili-zadas por largos años en España. Es interesante rescatar la manera como Restall trata lo rela-cionado con la participación de negros e indíge-nas en el proceso de conquista. Como indica el autor, “Para los españoles, el papel de los afri-canos e indígenas recalcaba la idea de que los no españoles que participaban en la conquista eran simples agentes armados del colonialismo, o meros actores del conflicto militar” (Restall, Matthew, 2004, p. 91). El contacto entre indí-genas y españoles estará mediado, desde esta perspectiva, por agentes activos no españoles que facilitaron el proceso de conquista español.

Las posteriores inmigraciones judías se reali-zaron a través de la flota de indias en plena épo-ca colonial. Muchos judíos llegarían a América burlando las autoridades españolas. En Sevilla funcionaba por aquel entonces la casa de contra-tación, entidad creada por los Reyes Católicos cuya finalidad era la de regular y controlar el tráfico mercantil y de pajeros entre España y las Indias. Para que una persona en el siglo XVII pudiese viajar a América debía certificar ante la casa de contratación su limpieza de sangre.

Los certificados de limpieza de sangre eran expedidos por las cancillerías españolas princi-palmente en Granada y Valladolid. Hasta el rei-nado de Carlos III, dichas pruebas eran una sim-ple formalidad, sin mayor investigación afondo del individuo, en muchos casos aún a sabiendas que los padres de un aspirante eran conversos o habían tenido que ver con la inquisición se le ex-pedía el certificado. La casa de contratación se encargaba de registrar en actas (con sumo deta-lle) el cargamento de la embarcación, la comida de la travesía, así como los nombres y residen-cia de los pasajeros. Esto se hacía en la Torre del Oro donde anclaban los buques. Llegaba el día de partir: la flota marchaba rumbo a América, bajando por el río Guadalquivir, el viaje era len-to, tres meses de larga travesía. La flota bajaba hasta canarias y se internaba en el mar de las damas, el viaje era interminable, al mes y me-dio se aproximaba la flota a la isla dominica, allí hacia una pequeña escala y marchaba rumbo a los puertos de la española, Veracruz, Cartagena y Portobelo. La flota se desprendía en dos: una parte de la flota (buques) anclaría en la española y finalmente en Veracruz (México), la otra lla-mada flota de galeones en Portobelo (Panamá) y Cartagena (Colombia).

Liebman afirma que muchos judíos arribaban en la española y otros seguían hasta Veracruz. Llegaban finalmente las flotas a sus respectivos puertos. En Cartagena la flota duraba dos se-manas anclada, se descargaba la mercancía y se disponía a ser enviada a tierra firme. Se cree que muchos judíos servían de comerciantes y trans-portadores de la mercancía al interior del terri-torio. Muchos judíos se iban internado burlando las autoridades por medio del comercio terres-tre. Mesa nos dice que en Santa Fe (Bogotá) en el año 1557 abundaban los judíos que habían salido de España con licencia falsa y que seguramen-te habían sobornado las autoridades de la casa de contratación. Lo más seguro es que muchos de los comandantes de navegación eran judíos conversos si revisamos sus apellidos. Muchos de ellos eran Fernández, Torres, Serrano, López. Otros conversos provenientes de España llega-ban en busca de nuevas oportunidades. Habían dejado su tierra que tanto querían forzados por la inquisición y las autoridades españolas. A continuación se presenta la transcripción de una carta de un posible judío apellidado Díaz que emigro para Nueva España (hoy México) y escribe a sus familiares para que vengan a la América. La carta dice:
    Sobrino: La presente es para haceros saber cómo, bendito sea Dios, estoy bueno de sa-lud, y rrecybi una carta vuestra, con la qual rrecybi todo el contento del mundo, aunque mayor lo rrecybiera con beros en esta nueba españa, por hallarme tan solo en ella ... no se ponga esto por delante, sino haceos escriba-no y saca licencia para vos y vuestra muxer e hijos, y venios en la primera flota... y no os en-bio mas ni os pienso escribir mas desta , pues no queres beniros aca y salir d’esa miserable España, que por bien que trabajeis , vivireis muriendo...Y si determinaredes de benir, avi-sarme en el primer nabio de abiso, para que yo vaya al puerto de San Juan de Ulúa con rrecaudo para traeros a México... De méxi-co de marco a diez días de 1571 años. El que desea más beros que escribiros, vuestro tío, Diego Díaz. (Céspedes del Castillo, 1983, pp 254-255).
Esta carta posiblemente la escribió un judío converso en año de 1571. Haciendo un análisis de la misma se puede destacar, 1- la forma de escribir corresponde al ladino hablado por los Sefarditas p.e. la utilización del “VOS” (que en España desaparecería por completo en el si-glo XVII y reemplazado por el Tú en singular y el Vosotros en plural), 2 – su insistencia por conseguir licencia cuando dice “ haceos escribano y saca licencia para vos y vuestra muxer e hijos”., 3- su constante reproche a España, su desilusión frente a la tierra que lo vio nacer, p.e cuando dice, “d’esa miserable España”. Estos aspectos nos permiten detectar la mentalidad judía del converso en la América Española. El converso se siente ante todo desilusionado, re-procha no sólo por la tierra que tuvo que dejar sino también su nueva patria. El judío converso se ve obligado a fingir, a ser algo que realmente no es. Se siente aislado, considera que todos lo vigilan, persiguen y acusan. Los judíos españoles amaban su tierra, hablaban español, tenían una relativa educación, además eran altos de porte orgulloso y hermoso.

PERSEGUIDOS Y FORZADOS A CAMBIAR SU MENTALIDAD

o anterior arroja una nueva tesis para la his-toria oficial en Colombia. No fueron hombres incultos e iletrados (ladrones o ex presidiarios) los que poblaron el territorio colombiano, sino por el contrario, hombres cultos que por ra-zones de seguridad tuvieron que convertirse. Ahora bien, muchos se asentaban y lograban vi-vir bien, ocultando su origen, otros por el con-trario eran detectados por sus costumbres ju-daizantes por las autoridades de la inquisición. En los Autos de fe, promulgados por las casa de inquisición en América (México, Cartagena, Lima, etc) los acusados y sentenciados eran por lo general judíos aún practicantes. Las acu-saciones iban desde el hecho de seguir la ley de Moisés hasta intentar convertir al judaísmo a los nativos indígenas.

Si un judaizante era detectado se proce-día de inmediato a su arresto. Seguidamente se procedía a las audiencias, declaraciones y finalmente a la sentencia. Muchos de los judíos conversos que no eran detectados vivían ais-lados de la sociedad española tradicional ca-tólica cristiana. Buscaban por lo general los lugares montañosos y de poco acceso. Esta es precisamente la tesis de Mesa con relación a la colonización en Antioquía y los Santanderes.

Los apellidos eran la forma principal de detectar al converso. La dificultad que repre-sentaba para los arrestados rastrear su pasado familiar era evidente. Al igual que los hidalgos los judíos habían adoptado apellidos de pa-rientes ficticios. Los apellidos que más sobre-salen son: Acevedo, Acosta, Álvarez, Arias, Barros, Bernal, Camacho, Cárdenas, Castro, Díaz, Enríquez, Escobar, Fernández, Fuentes, García, Gómez González, Hernández , Herrera, Jiménez, López, Martínez, Mesa, Morales, Núñez, Ochoa, Ortiz, Peña, Pérez, Ramírez, Rodríguez, Sánchez, Torres, Velásquez, etc[7]. Curiosamente son los apelli-dos más frecuentes de los criollos que presen-taron pruebas de nobleza e hidalguía en Santa Fe (Bogotá). En general son los apellidos más comunes dentro de la esfera social jesuita de Colombia. Muchos judíos se habían vuelto sa-cerdotes católicos.

Los judíos conversos en la América Española vivirían del comercio como lo habían hecho por años en España. Se dedicaba a labores que los españoles cristianos viejos (católicos) no hacían. Un ejemplo de un judío converso dedicado al negocio y comercio con bastante prosperidad fue Hernando Alonso (Liebman, Seymour B, 1971, p. 133), que fue llevado a la hoguera en octubre de 1528. La influencia de los judíos con-versos en la América Española fue significativa. Fue una sociedad refundida en una sociedad del antiguo régimen.

[7]. Ver De los judíos en la historia de Colombia. Bogotá: Planeta Colombiana Editorial, 1996; Polémica sobre el origen del pueblo antioqueño. Bogotá: Fondo Cultural Cafetero, 1988Ver lista de reos procesados en el tribunal de la inquisición en Cartagena. (Toribio Medina, José, 1978, ps. 227 - 235)


Conclusión

Como se indicaba anteriormente la situación del judío converso en la América Española fue muy difícil y compleja. La exclusión generada por la Corona Española llevo al converso judío a simular o fingir una actitud y cultura cristia-na. El converso debió desarrollar un modo de vida mixto: con tradición judía y nueva actitud católica cristiana. Evidentemente ni las pruebas de nobleza, ni las sentencias de la inquisición lograron mermar el influjo cultural de judío converso, es decir, su inclusión en las nacien-tes sociedades hispanoamericanas. Distintos rasgos característicos de la mentalidad judía conversa se pueden destacar en la identidad hispanoamericana: constante tendencia a bur-lar la autoridad y las leyes, constante actitud de auto-compasión y reproche, constante tendencia al comercio, el trueque y el juego, constante actitud de aparentar, de hacerse notar como sea. La presencia judía conversa quedaría como una marca. Una marca imbo-rrable. Si se quiere buscar los orígenes de iden-tidad Hispanoamérica se hallará en un pasado, en unos hombres que ya vivían en América, en otros que llegaron renegando de su origen y en otros que determinaron los patrones y mode-los políticos, culturales y formas de vida a se-guir sobre la base del antiguo régimen.


Referencias Bibliográficas

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Toribio Medina, J. (1978) La inquisición en Cartagena de Indias. Bogotá: Carlos Valencia Editores.


Derechos

Artículo de investigación / Research Article / Artigo de pesquisa

Conflicto de intereses: El autor ha declarado que no existen intereses en competencia

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